“El Laboratorio Nacional de Vacunología y Virus Tropicales nació como parte del modelo mexicano Penta hélice de innovación (Gobierno, academia, empresa, sociedad y ambiente), por lo tanto, lleva implícita una promesa y compromiso social para hacer uso de todas las capacidades en infraestructura, así como del talento científico para cumplir con ese encargo inmenso con la población”.  Doctora Isabel Salazar Sánchez, directora y responsable técnica del Laboratorio

Planificar, construir y operar un laboratorio de Nivel de Bioseguridad 3 de manera impecable no es tarea fácil, por lo que contar en nuestro país con uno que cumple con todos los lineamientos y normas de calidad internacional para tal efecto, es digno de reconocer, y compartir.

En el lugar que ocuparon por años las instalaciones de las plantas piloto de alimentos de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), hoy se erige una de las más preciadas joyas de la corona del Instituto Politécnico Nacional (IPN): el Laboratorio Nacional de Vacunología y Virus Tropicales (LNVyVT), único en su tipo a nivel nacional.

La razón por la que el LNVyVT es diferente a los contados laboratorios de Nivel de Seguridad Nivel 3 que hay en nuestro país, es que en él, además de estudiarse bacterias de alta peligrosidad, se cubren las áreas de Vacunología y la investigación de virus tropicales, lo que fortalece sustancialmente la infraestructura nacional existente para atender las necesidades no satisfechas en el complejo tema de las enfermedades infecciosas emergentes, y algo esencial para nuestro país: el desarrollo de vacunas que nos permitan enfrentar eventualmente –y con la mayor solvencia y oportunidad posible– los meteoros sanitarias que tendremos que enfrentar.

En este contexto, les recomendamos leer el thriller de suspenso médico “Epidemia”, del médico y novelista norteamericano Robin Cook, en el que, además de ofrecernos una visión muy interesante y detallada de lo que un laboratorio de Seguridad Nivel 3 es, narra el combate por contener un brote de Ébola en los EE. UU. Es una novela apasionante y adictiva que les recomiendo leer.

Vale la pena comentarles que el laboratorio de Seguridad Nivel 3 del IPN cumple con todos los lineamientos establecidos por el Manual internacional de bioseguridad en laboratorios microbiológicos y biomédicos de alta contención de bioseguridad, y no es para menos, ya que dentro de sus instalaciones los investigadores trabajan con patógenos de alta peligrosidad.

Para evitar una posible “fuga” biológica, o cualquier otro accidente, los miembros que trabajan en el laboratorio ejecutan invariablemente estrictos protocolos de acceso, operación, descontaminación, y salida, complementados por un sistema de flujo de aire direccional de presión negativa, autoclave de dos puertas, exclusas dobles, descontaminación robótica del aire y superficies con peróxido de hidrógeno, equipos de inyección de aíre a las instalaciones, extractores que expulsan el aíre del laboratorio previamente depurada con filtros de Aire de Partículas de Alta Eficiencia,  (HEPA por sus siglas en inglés) que contienen los posibles agentes patógenos, y alimentación eléctrica autónoma y permanente, entre otros elementos de operación y seguridad más.

Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF

Fuentes:

Gaceta Politécnica. (17 de septiembre de 2025).
Laboratorio Nacional de Vacunología, una joya en Bioseguridad 3.