Tenemos a la mano soluciones de eficacia demostrada aplicables a gran escala y de bajo costo, que no son utilizadas. No hay excusas, somos responsables de velar por la salud y la vida de los grupos que apenas inician su camino en el mundo.
El pasado 18 de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer un dato que debería apenar (por decir lo menos) a quienes tienen en sus manos el poder y la responsabilidad para tomar decisiones sobre las acciones en salud, particularmente las que afectan a la población más joven.
El informe, titulado Levels & Trends in Child Mortality (Niveles y tendencias en materia de mortalidad infantil), estima que en 2024 4.9 millones de niños menores de cinco años fallecieron, además de 2.1 millones de muertes de niños mayores, adolescentes y jóvenes; estos decesos, en su mayoría, podrían haberse evitado con la implementación de acciones previamente probadas y de bajo costo, a la par de hacer realidad el acceso oportuno a servicios sanitarios de calidad, humanistas e incluyentes, lo que en mucho países sigue siendo una deuda social pendiente de pago, independientemente de cuál sea el gobierno en turno y los que lo hayan precedido.
“Ningún niño o niña debería morir de enfermedades que sabemos cómo prevenir. Sin embargo, estamos viendo indicios alarmantes de que el progreso en materia de supervivencia infantil se está ralentizando, precisamente en un momento de importantes recortes en los presupuestos mundiales. La historia ha demostrado cuánto se puede conseguir cuando la comunidad mundial se compromete a proteger a la infancia. Con una inversión sostenida y con voluntad política, podemos seguir aprovechando esos logros en beneficio de las generaciones futuras”. Catherine Russell, Directora Ejecutiva de UNICEF
Estos datos provienen del Grupo Interinstitucional de la Organización de las Naciones Unidas para la Estimación de la Mortalidad Infantil (UN IGME, por sus siglas en inglés), entidad no gubernamental que aglutina los datos mundiales sobre la mortalidad infantil y las causas de muerte, a través de la integración completa de las estimaciones del grupo Child and Adolescent Causes of Death Estimation (CA CODE, por sus siglas en inglés), un consorcio de investigación dirigido por la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins en los EE. UU.
Es necesario aclarar que las estimaciones del UN IGME no pueden ser comparadas directamente entre distintos ciclos, ya que cada actualización incorpora datos nuevos sobre encuestas, censos y registros civiles, cifras revisadas de población y natalidad, así como cambios en la cobertura de los países.
“Las muertes de menores de cinco años se han reducido en más de la mitad desde el año 2000 en todo el mundo. Sin embargo, desde 2015, el ritmo de reducción de la mortalidad infantil se ha ralentizado en más de un 60 %. La mayoría de estas muertes podrían haberse evitado con intervenciones de eficacia demostrada y bajo coste, así como mediante el acceso a una atención sanitaria de calidad”. Organización Mundial de la Salud
El informe señala que, a partir del primer mes de vida, las principales causas de muerte son las enfermedades contagiosas, como el paludismo, la diarrea y la neumonía. En 2024, la tasa de mortalidad de menores de cinco años era del 58 % en África Subsahariana. En contraste, en Europa y América del Norte y en Australia y Nueva Zelanda, la proporción desciende hasta situarse en torno al 9 % y el 6 %, respectivamente, cifras que nos muestran una vez más, con absoluta crudeza, las desigualdades persistentes e injustificadas de la pobreza.
“Las evidencias demuestran que invertir en la salud de la infancia sigue siendo una de las medidas de desarrollo más rentables. Intervenciones de bajo coste y eficacia demostrada como las vacunas, el tratamiento contra la malnutrición y la presencia de personal sanitario cualificado en el parto ofrecen algunos de los mayores beneficios en el ámbito de la salud mundial, ya que mejoran la productividad, fortalecen las economías y reducen el gasto público futuro. Cada dólar invertido en materia de supervivencia infantil puede generar hasta 20 dólares en beneficios sociales y económicos”. Organización Mundial de la Salud
No es momento de buscar y señalar culpables, sino de tomar acciones que promuevan la integración, la justicia social, y lleven a la población a tener mejores estándares de salud y calidad y expectativa de vida para que el código postal de cada niño no constituya por sí mismo una condena de muerte prematura.
Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF
Fuentes:
Organización Mundial de la Salud. (18 de marzo de 2026).
Se ralentiza el progreso en la reducción de la mortalidad infantil: en 2024 murieron 4,9 millones de menores de cinco años.
UNICEF. (17 de marzo de 2026).
Niveles y tendencias de la mortalidad infantil.
Organización Mundial de la Salud. (25 de marzo de 2025).
Peligran décadas de progresos en la reducción de la mortalidad infantil y la mortinatalidad, advierten las Naciones Unidas.
Organización Mundial de la Salud. (15 de mayo de 2025).
La OMS advierte de la desaceleración en los avances en salud mundial en un nuevo informe estadístico.


