“Para que los sistemas sanitarios funcionen, deben servir a todas las personas, independientemente de quienes sean, donde vivan o qué dinero tengan. Una cobertura sanitaria equitativa pone en primer lugar a las mujeres, los niños y las niñas, los y las adolescentes, y las personas más vulnerables, porque son los que se encuentran con más barreras para acceder a la atención sanitaria básica”. ONU
El pasado 12 de diciembre, coincidiendo casualmente con la fiesta dedicada a la Virgen de Guadalupe en nuestro país, se celebra globalmente el Día de la Cobertura Sanitaria Universal (CSU), fecha oficialmente instituida en 2017 por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), buscando que a través de la realización de diferentes acciones se incremente la conciencia sobre el tema y se movilicen mayores recursos de manera sostenida, para trata de alcanzar en 2030 la meta 3.8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque todo indica que no se cumplirá.
A pesar de que el acceso a los servicios básicos o esenciales de salud, en su más amplia acepción, es un derecho universal y nacional, lo cierto es que estamos muy lejos de alcanzar la CSU. En 2019, casi 2 mil millones de personas afrontaron gastos catastróficos o empobrecedores, o ambos, tratando de solventar los gastos en salud que el estado no les proporcionó.
Para abordar un tema tan complejo, enrevesado y muchas veces controvertido, además de la nota que están leyendo, hicimos un programa en el podcast de códigoF que estrenamos hoy, al cual invitamos al Maestro en ciencias, y experto en políticas de salud publica, Daniel Choperena, quien puso a nuestro servicio todos sus conocimientos y experiencia para desmenuzar, al menos lo más posible, un tópico extremadamente complejo, emisión que los invitamos a escuchar, pidiéndoles también sus valiosos comentarios y sugerencias.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la Cobertura Universal de Salud como la situación en la que todas las personas tengan acceso al conjunto de servicios de salud de calidad que necesiten, en el momento y el lugar adecuados, y sin sufrir dificultades económicas por ello, incluyendo en ella toda la gama de servicios de salud esenciales, desde la promoción de la salud hasta la prevención, el tratamiento, la rehabilitación y los cuidados paliativos a lo largo del curso de la vida. En nuestro país, y considerando el actual estado del Sistema de Salud, estamos lejos de conseguirla, con los daños que esto ocasiona al patrimonio, muchas veces de por sí limitado, de muchas familias, y, por supuesto, a la calidad y expectativa de vida de millones de personas.
Sin embargo, vale la pena aclarar que la CSU no significa salud gratuita para todo y para todos de forma ilimitada, algo que sería incluso difícil para los países de ingresos altos, sino un sistema donde los servicios primarios en salud se ofrezcan con calidad y oportunamente a lo largo de la vida.
“En la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas sobre la cobertura sanitaria universal, celebrada en 2019, los países reafirmaron que la salud es un requisito, a la vez que un resultado y un indicador de las dimensiones: social, económica y ambiental del desarrollo sostenible. Además, en el 13.º Programa General de Trabajo de la OMS se fijó como objetivo que mil millones más de personas se beneficien de la cobertura sanitaria universal para 2025, así como alcanzar las metas de proteger mejor frente a las emergencias de salud a mil millones más de personas y de que mil millones más de personas gocen de más salud y bienestar”. OMS
Antes de la pandemia de COVID-19, los relevantes avances logrados hasta 2015 encaminados a conseguir la CSU se redujeron, hasta estancarse en 2021. Lo que significó que en 2023, aproximadamente 4 mil 500 millones de personas no podían acceder a los servicios de salud esenciales, por lo tanto, para tratar de solventar sus necesidades de salud, incurrieron en gastos directos catastróficos, ocasionando que en 2019, 344 millones de personas más sufrieran pobreza extrema, y que 1 mil 300 millones ingresaran a las filas de la pobreza relativa.
¿Cómo estamos en México?
- Se estima que el 34.2% de la población total en México (44.5 millones de connacionales) no tienen acceso a servicios de salud proporcionados por el estado, como el IMSS, ISSSTE, Pemex, SEDENA o SEMAR.
- En 2018, la cifra de personas sin acceso a servicios de salud era de 20.1 millones (16.2% de la población), lo que significa que en tan solo seis años, el número de personas sin acceso a servicios de salud se duplicó, sumando a 24.4 millones de personas a esta carencia.
- El 75% de las personas que viven en pobreza extrema carecen de servicios médicos. En términos reales, los más vulnerables son quienes menos protección institucional tienen.
- Si bien es cierto que los ingresos familiares mejoraron (lo que disminuyó el número de “pobres por ingreso”), gracias al incremento del salario mínimo, y los apoyos sociales, el sistema de salud pública se debilitó, obligando a las personas a recurrir a servicios privados (farmacias similares, clínicas privadas), lo que se conoce como gasto de bolsillo.
- A pesar de que no existen datos precisos del número de personas que fallecieron por no tener acceso oportuno a servicios de salud, lo cierto es que una parte significativa de las muertes anuales corresponden a la mortalidad evitable, lo que se refiere a los fallecimientos que no debieron ocurrir si el sistema de salud hubiera funcionado correctamente, ya fuera en los ámbitos de la prevención o del tratamiento oportuno.
- La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) consigna que nuestro país ocupa el primer lugar en muertes por causas evitables.
- Varias organizaciones consideran que las 818 mil 437 defunciones registradas en 2024 son consecuencia directa de la falta de atención médica a personas que vivían con enfermedades crónicas.
- 77 millones de mexicanos con un problema de salud no recibieron atención en el sistema público.
- EN 2024, el 46.2 % de las defunciones en México ocurrieron en el hogar, lo que sugiere que casi la mitad de las personas que mueren no tuvieron acceso a una cama de hospital, o fallecieron esperando atención.
Las cifras no dejan lugar a dudas: el acceso a la salud en nuestro país continúa siendo un privilegio de pocos, y no un derecho de todos, por lo que exigir al estado su mayor esfuerzo y los recursos necesarios para terminar con la persistente contradicción entre la definición teórica de la CSU y la realidad es una deuda humanitaria que aún tenemos que saldar.
Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF
Fuentes:
Organización Mundial de la Salud. (5 de octubre de 2023).
Cobertura sanitaria universal.
Organización de las Naciones Unidas. (s.f.).
Día Internacional de la Cobertura Sanitaria Universal / 12 de diciembre.
INEGI. (13 de agosto de 2025).
En 2024, en México 38.5 millones de personas se encontraban en situación de pobreza multidimensional; 7.0 millones estaban en situación de pobreza extrema.
CONEVAL. (Agosto de 2023).
Medición de pobreza 2022.
INEGI. (8 de agosto de 2025).
ESTADÍSTICAS DE DEFUNCIONES REGISTRADAS (EDR).
México cómo vamos. (13 de agosto de 2025).
Medición de pobreza en 2024 baja a 29.6% de la población.
Comisión Independiente de Investigación sobre la Pandemia de Covid-19 en México. (s.f.).
Muertes en exceso, muertes en exceso atribuidas a Covid-19 y muertes registradas por Covid-19 por semana epidemiológica.
Expansión Política. (29 de agosto de 2025).
77 millones de mexicanos enfermos quedaron fuera de la atención pública en 2024.


