La exposición a sustancias psicoactivas comenzó a edades tempranas para buena parte de las personas que posteriormente requirieron tratamiento por problemas de consumo. Durante 2025, 63.4% de quienes ingresaron a los Centros de Tratamiento y Rehabilitación No Gubernamentales que reportan al Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (SISVEA) señaló que su primer consumo ocurrió entre los 5 y los 15 años. El fenómeno se concentra especialmente en la adolescencia, aunque el tipo de sustancia cambia conforme avanza la edad y los Estimulantes de Tipo Anfetamínico (ETA), principalmente cristal, adquieren un peso mucho mayor cuando se analizan los motivos que llevan a solicitar atención especializada.

La adolescencia concentra el inicio del consumo

El mayor porcentaje de primeros consumos se ubicó entre los 13 y 15 años: 39.4% de las personas atendidas comenzó durante ese periodo. Otro 19% lo hizo entre los 10 y 12 años y 5% entre los 5 y 9, de acuerdo con la gráfica de distribución por edad incluida en el informe. Entre los 16 y 18 años comenzó 22.7%, mientras que 13.9% inició después de cumplir 18 años.

La concentración alrededor de la adolescencia también aparece en las medidas estadísticas del sistema. La edad promedio de inicio fue de 15.3 años y la mediana de 15; además, una cuarta parte de los registros se situó en 13 años o menos y tres cuartas partes en 17 años o menos.

El documento de la Secretaría de Salud considera este comportamiento suficientemente consistente para señalar que “la adolescencia temprana continúa siendo el periodo de mayor vulnerabilidad para el inicio del consumo”.

Tabaco, cannabis y alcohol aparecen primero

La edad de entrada no es igual para todas las sustancias. En el cuadro que cruza droga de inicio con grupo de edad, el tabaco presenta la mayor concentración antes de los 16 años: al sumar los grupos de 5 a 9, 10 a 12 y 13 a 15 años, la proporción alcanza 76.2%.

Para cannabis, el porcentaje acumulado antes de los 16 años es de 70.1%; en alcohol llega a 58.3%. El cannabis, además, registra la proporción más alta de primeros consumos específicamente entre los 13 y 15 años, con 44.6%, por encima del tabaco, con 43.2%, y del alcohol, con 38.6%.

Así, las sustancias que dominan los primeros años de las trayectorias de consumo no necesariamente son las mismas que después generan la mayor demanda de tratamiento. El SISVEA define como droga de inicio a la primera sustancia psicoactiva utilizada y como droga de impacto a aquella que la persona identifica como la principal responsable de los problemas que motivaron la búsqueda de atención especializada.

El cristal se incorpora más tarde, pero gana terreno

Los ETA presentan un comportamiento distinto. Sólo 21.3% de quienes los señalaron como primera droga comenzó entre los 13 y 15 años. A partir de los 16 años se concentra 72.7% de los inicios, y 45.2% corresponde a personas que comenzaron después de los 18. El informe señala que el cristal se incorpora con mayor frecuencia a partir de los 15 años y adquiere mayor presencia entre adultos jóvenes.

Aunque alcohol y tabaco continúan encabezando las sustancias con las que comienza el consumo, los ETA aumentaron su participación. En 2025 representaron 10.8% de las drogas de inicio, contra 10.1% en 2024 y 8.8% en 2021. Desde 2017 desplazaron a los inhalables del cuarto sitio. Para 2025, el alcohol concentró 32.4% de los reportes de inicio, el tabaco 31.7% y la marihuana 18.1%.

La diferencia se vuelve más pronunciada al observar la droga de impacto. Los ETA fueron identificados como la principal sustancia relacionada con los problemas que motivaron el ingreso a tratamiento en 59.2% de los casos registrados en 2025. Les siguieron el alcohol, con 18.7%; la marihuana, con 9.2%, y la cocaína, con 7%.

Frente a 2021, la proporción correspondiente a los ETA como droga de impacto aumentó 10%; en cannabis el incremento fue de 15% y en cocaína de 9.4%.

7 de cada 10 que comenzaron con cristal no reportaron otra droga

La reconstrucción de las historias de consumo ofrece otra diferencia relevante. Entre quienes tuvieron al cristal como droga de inicio, 70.2% permaneció como monousuario durante la trayectoria registrada por el SISVEA. En quienes posteriormente agregaron otras sustancias, las más frecuentes fueron cannabis, alcohol, tabaco y cocaína.

El comportamiento contrasta con otras drogas. Entre quienes comenzaron con alcohol, 20.5% permaneció como monousuario, mientras que 99.7% de las personas cuyo consumo se inició con tabaco incorporó después una segunda sustancia. En este último grupo, las transiciones más frecuentes fueron hacia alcohol, cannabis y ETA.

En el caso del cannabis, el informe identifica una elevada incorporación posterior de otras drogas, principalmente alcohol, cocaína y cristal. El documento resume el cambio observado de esta manera: “Mientras que alcohol y tabaco continúan ocupando una posición predominante en las etapas iniciales del consumo, el cristal aparece cada vez con mayor frecuencia como una sustancia central en la evolución posterior de las trayectorias registradas por el SISVEA.”

Más de 121 mil ingresos aportaron información al sistema

El análisis de los centros no gubernamentales se construyó con 121 mil 552 ingresos registrados durante 2025 en 2 mil 121 establecimientos distribuidos en las 32 entidades federativas. La cobertura aumentó respecto de 2024 con la incorporación de 154 centros adicionales, un crecimiento de 7.8%.

Ese alcance, sin embargo, tiene una precisión metodológica importante: el SISVEA no es una encuesta representativa de toda la población mexicana. El propio documento establece que sus resultados no deben utilizarse para estimar prevalencias nacionales, pues describen a las poblaciones captadas por las instituciones participantes; en el caso de los centros de tratamiento, se trata de personas que ya habían requerido una intervención especializada.

Los registros muestran, por tanto, dos momentos que resultan relevantes para la política pública: una etapa de inicio fuertemente concentrada en la adolescencia, dominada por alcohol, tabaco y cannabis, y una trayectoria posterior en la que el cristal ha adquirido un papel central entre quienes terminan solicitando tratamiento. Para las estrategias de salud pública, el hallazgo coloca el énfasis tanto en la prevención antes y durante los primeros años de la adolescencia como en la capacidad de detectar la transición hacia sustancias asociadas con mayores problemas de consumo. El propio SISVEA considera que conocer esas rutas puede orientar intervenciones destinadas a reducir el policonsumo, la dependencia y la futura demanda de atención especializada.

Fuentes

Secretaría de Salud. Dirección General de Epidemiología. Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones. (2026, septiembre).
Informe del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (SISVEA) 2025.

Toribio, L. (2026, septiembre 15).
Consumo de drogas se da antes de los 16 años, revela informe. Excélsior.

Ramos, R. (2026, septiembre 17).
SSA advierte alza en uso de anfetaminas. El Economista.