Hoy celebramos una efeméride con la que se busca impulsar la comprensión y el justo reconocimiento al valioso trabajo que realizan las y los profesionales en terapia ocupacional en favor de las personas con algún tipo de limitación física, cognitiva, sensorial o emocional.

La fecha es promovida a nivel internacional por la Federación Mundial de Terapeutas Ocupacionales (WFOT, por sus siglas en inglés), y fue instituida oficialmente en 2010.

La terapia ocupacional bien implementada permite a los pacientes rehabilitar habilidades deterioradas, alcanzar su máximo nivel de autonomía y mejorar sustancialmente su calidad de vida y participación social.

Preparándose a fondo para desarrollar esta actividad

Para ejercerla profesionalmente se requiere —además de un profundo sentido y compromiso humanitario— cursar con éxito entre cuatro y cinco años de estudios para conseguir la Licenciatura en Terapia Ocupacional. El programa educativo incorpora ciencias biológicas, de la salud y del comportamiento, e incluye materias clínicas como neuroanatomía, biomecánica, ergonomía, psicología, patología médica y diseño de órtesis (dispositivos externos que se aplican al cuerpo para sostener, alinear, inmovilizar o corregir el funcionamiento del sistema musculoesquelético), todo ello enriquecido con extensas horas de práctica clínica supervisada.

En nuestro país existen instituciones de educación superior públicas y privadas para cursar esta licenciatura. Entre otras, están la Escuela Superior de Rehabilitación del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) “Luis Guillermo Ibarra Ibarra” en la Ciudad de México, la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) y la Universidad Teletón en el Estado de México.

¿Qué capacidades se requieren para ser terapeuta ocupacional?

  • Habilidades para crear soluciones prácticas, diseñar herramientas adaptativas o modificar el entorno para que el paciente pueda realizar una tarea.
  • Capacidades para motivar al paciente a enfrentar la frustración, fortalecer su resiliencia y brindar instrucción clara tanto al afectado como a sus cuidadores familiares.
  • Destreza analítica para evaluar las deficiencias biomecánicas, cognitivas o sensoriales en tiempo real mientras el paciente busca ejecutar actividades cotidianas.
  • Aptitudes manuales y resistencia física para fabricar férulas u órtesis, así como para asistir físicamente en la movilización de las personas.

Las discapacidades que necesitan mayor apoyo de estos profesionales

  • Secuelas ocasionadas por accidentes cerebrovasculares (EVC), esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson y lesiones de la médula espinal.
  • Trastornos del neurodesarrollo a nivel pediátrico, como los ocasionados por la parálisis cerebral infantil, el trastorno del espectro autista (TEA), el síndrome de Down y retrasos psicomotores.
  • Amputaciones, lesiones severas de la mano, quemaduras graves y politraumatismos.
  • Enfermedad de Alzheimer, distintos tipos de demencia, artritis reumatoide severa y limitaciones de la tercera edad.

Beneficios que se buscan dar a las personas atendidas

  • Ofrecerles autonomía e independencia a través de la recuperación de habilidades para la vida diaria sin requerir asistencia.
  • Adecuar funcionalmente su hogar o ambiente laboral para eliminar barreras que limiten su movilidad y los pongan en riesgo.
  • Facilitar la reintegración estructurada a la escuela, el trabajo o la comunidad.
  • Procurarles bienestar emocional.

Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF

Fuentes

World Federation of Occupational Therapists. (s.f.).
World Occupational Therapy Day.

Instituto Nacional de Rehabilitación. (s.f.).
Escuela Superior de Rehabilitación: Licenciatura en Terapia Ocupacional.

Instituto Nacional de Rehabilitación. (s.f.).
Escuela Superior de Rehabilitación.

Universidad Autónoma del Estado de México. (s.f.).
Licenciatura en Terapia Ocupacional.

Universidad Teletón. (s.f.).
Licenciatura en Terapia Ocupacional.