El cáncer de cabeza y cuello, cuya efeméride mundial se celebra hoy, no es una sola enfermedad, sino una categoría que agrupa a diversos tumores malignos originados en el tracto aerodigestivo superior y estructuras asociadas como la cavidad oral, la faringe (nasofaringe, orofaringe e hipofaringe), la laringe, la cavidad nasal y los senos paranasales, y las glándulas salivales.

¿Qué factores de riesgo potencian el desarrollo de este grupo de cánceres?

Los cánceres de cabeza y cuello —de los que el 90 % se origina a partir de las células escamosas o epidermoides que recubren las mucosas de estas regiones— están íntimamente relacionados con factores ambientales y el estilo de vida. Entre ellos destacan:

  • El consumo de tabaco y el de alcohol son los factores de riesgo más destacados para los cánceres de cabeza y cuello, relacionados directamente con aproximadamente el 70 % de los casos. Hay que aclarar que el riesgo se multiplica enormemente cuando estos se consumen de forma conjunta. 
  • Por otra parte, los genotipos 16 y 18 del virus del papiloma humano (VPH) se vinculan con los carcinomas de orofaringe y base de lengua, frecuentemente en pacientes jóvenes y no fumadores.
  • Otro factor de riesgo importante, sobre todo para el carcinoma de nasofaringe, es la infección por el virus de Epstein-Barr (VEB).
  • Otros disparadores son la mala higiene bucal, el déficit de vitaminas A y C, y la exposición ocupacional a ciertos polvos industriales provenientes de madera, metal o textiles.

¿Qué prevalencia tienen estos cánceres?

A nivel global, los cánceres de cabeza y cuello representan el 4 % del total de tipos de cáncer, posicionándolos como el quinto cáncer más común.

En nuestro país, las autoridades sanitarias estiman que cada año se diagnostican alrededor de 4 000 de estas neoplasias malignas. Un dato curioso es que mientras que a nivel global las neoplasias de cabeza y cuello ocupan el quinto lugar general, en México se sitúan en el décimo tercer lugar de incidencia, aunque la cifra puede ser imprecisa debido al subdiagnóstico de la enfermedad.

¿Hay alguna diferencia por sexo en la incidencia?

Este grupo de cánceres afecta con mayor frecuencia a los hombres.

¿Qué signos y síntomas primarios muestran estos cánceres?

Los signos y síntomas varían dependiendo de la zona en la que se origine la neoplasia, pero los más comunes son:

  • Bulto o inflamación en el cuello, con o sin dolor.
  • Dolor de garganta persistente que no remite con los tratamientos comunes.
  • Dificultad o dolor al tragar, y molestias al pasar alimentos o líquidos.
  • Alteraciones duraderas en el tono de voz, o dificultad para hablar con normalidad.
  • Llagas o úlceras en la boca o en la lengua que no cicatrizan.
  • Aparición de manchas rojas en encías, la lengua o el revestimiento de la boca.
  • Congestión nasal persistente, generalmente en un solo lado, o sangrados nasales sin causa.
  • Molestias o dolor irradiado hacia el oído.

¿Cómo se combaten estas neoplasias malignas?

Básicamente, se tratan al igual que otros tipos de cáncer. En primer lugar, se trata de extirpar quirúrgicamente la totalidad del tumor y los ganglios linfáticos comprometidos, priorizando la preservación de las funciones orgánicas y la estética. Es frecuente que después del tratamiento el paciente requiera cirugía reconstructiva.

Además de la cirugía, estos tumores son atacados con radioterapia y quimioterapia, inmunoterapia y terapias biológicas.

¿Qué tasas de supervivencia tienen estos tumores?

Como en el caso de prácticamente todos los cánceres, las posibilidades de superarlos se relacionan directamente con la etapa de diagnóstico y la oportunidad y precisión del tratamiento.

Cuando son detectados en etapas I y II, las tasas de supervivencia a 5 años son altas y el tratamiento suele ser curativo con menor morbilidad.

Cuando se diagnostican en etapas III y IV, como ocurre en 6 de cada 10 casos, la supervivencia global a 5 años cae por debajo del 50 %. En fases muy avanzadas, el enfoque es puramente paliativo.

En caso de supervivencia, ¿qué secuelas tienen generalmente los pacientes?

  • Boca seca, muchas veces de manera permanente.
  • Dificultades severas para tragar alimentos (disfagia).
  • Cambios permanentes en el tono de voz, ronquera o pérdida de la capacidad fonética.
  • Inflamación crónica de la superficie mucosa que recubre el interior del tracto digestivo, pérdida de piezas dentales, muerte del tejido óseo mandibular y alteración o pérdida de los sentidos del gusto y del olfato.
  • Atrofia de la musculatura del cuello y cicatrices visibles que requieren rehabilitación física, fisioterapia y apoyo logopédico especializado.

Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF

Fuentes

Instituto Nacional de Cancerología. (s.f.).
Cáncer de Cabeza y Cuello.

Instituto Mexicano del Seguro Social. (Julio 2025).
Llama IMSS a la detección oportuna de cáncer de cabeza y cuello; se atienden hasta 10 nuevos casos diarios en CMN SXXI.

Sociedad Española de Oncología Médica. (15 de septiembre de 2025).
Tumores de cabeza y cuello.

Mayo Clinic. (23 de diciembre de 2025).
Cáncer de cabeza y cuello.