“Detectar la enfermedad a tiempo permite a los pacientes identificar factores de riesgo modificables y, tal vez, buscar otro tipo de atención médica”. Doctora Kristine Yaffe
En términos generales, todos sabemos el enorme valor que tiene un diagnóstico temprano cuando la enfermedad, sea cual sea, muestra sus primeros signos y síntomas.
Pero todavía más importante sería poder diagnosticarla, o sospechar su presencia, cuando no hay manifestaciones evidentes del padecimiento, o estas son tan sutiles que pasan desapercibidas, perdiendo la oportunidad de actuar contra ella prematuramente.
¿Cuál es la prevalencia del Alzheimer en México?
Las autoridades sanitarias mexicanas aseguraron en 2024 que el 7.8 % de las personas mayores de 60 años viven con Alzheimer. De acuerdo con los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Alzheimer es, entre otros tipos de demencia, la más común: aproximadamente entre el 60 % y el 70 % de los casos en personas adultas mayores, seguido de la demencia vascular y la demencia frontotemporal.
¿Cuáles son los signos y síntomas ocultos de la enfermedad del Alzheimer?
En múltiples ocasiones, los investigadores han asegurado que los cambios cerebrales que subyacen a la enfermedad de Alzheimer se inician décadas antes de que sean afectadas de manera evidente el pensamiento y la memoria.
En ese contexto, las tomografías cerebrales y los análisis del líquido cefalorraquídeo pueden detectar los ovillos de la proteína tau y las placas de beta-amiloide, pero son costosas o altamente invasivas.
Por otra parte, contamos con análisis de sangre que son económicos y fáciles de realizar para medir la proteína beta-amiloide y la proteína tau, pero como la mayoría de los estudios para evaluarlos han sido realizados en personas de la tercera edad, y en sujetos diagnosticados con Alzheimer, queda la duda de su completa efectividad.
Una nueva ruta para el diagnóstico anticipado del Alzheimer
Un equipo de investigadores, con el soporte financiero de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) de los EE. UU., analizó la manera en la que los niveles sanguíneos de beta-amiloide y tau se relacionaban con la función cognitiva en personas de entre 50 y 60 años.
Los resultados de la investigación se publicaron el pasado 30 de mayo de 2026 en la prestigiosa revista Lancet con el título “Alzheimer’s disease neuropathology plasma biomarkers and cognition in midlife: a community-based cohort study” (Biomarcadores plasmáticos de neuropatología de la enfermedad de Alzheimer y cognición en la mediana edad: un estudio de cohortes de base comunitaria).
La doctora Kristine Yaffe de la Universidad de California, en San Francisco, EE. UU., y líder del proyecto, explicó que su equipo analizó las muestras de sangre de 1 350 participantes del estudio CARDIA en un examen de seguimiento realizado entre 2020 y 2022, sin diagnóstico de ningún tipo de demencia, a los que también se les realizaron pruebas cognitivas durante el examen.
Lo que encontraron los investigadores
Los científicos midieron los niveles de tres biomarcadores en sangre de los participantes, buscando las proteínas beta-amiloide y tau. Entre el 4 % y el 15 % de los participantes presentaban niveles de biomarcadores en sangre lo suficientemente altos como para sugerir la presencia de características propias de la enfermedad de Alzheimer en el cerebro, aunque ésta no mostraba todavía signos y síntomas.
No es casual, sino causal, que los participantes con altos niveles de biomarcadores de Alzheimer en sangre obtuvieran peores resultados en las pruebas de velocidad de procesamiento que miden la rapidez con la que el cerebro recibe e interpreta nueva información, y función ejecutiva, entendida ésta como la capacidad de gestionar pensamientos, comportamientos y emociones para completar tareas y alcanzar objetivos.
Es necesario aclarar que las mismas pruebas se les realizaron cinco años atrás, con un deterioro cognitivo leve en ese periodo, pero con una disminución significativa en la velocidad de procesamiento.
¿Qué aportan las conclusiones de este estudio?
Los análisis de sangre que miden las proteínas beta-amiloide y tau pueden ayudar a identificar cambios cerebrales tempranos relacionados con la enfermedad de Alzheimer, permitiendo la aplicación de tratamientos tempranos y cambios en el estilo de vida para retrasar la aparición de los síntomas.
Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF
Fuentes
National Institutes of Health. (1 de Julio de 2026).
Alzheimer’s proteins in blood linked to midlife cognition.
The Lancet. (30 de mayo de 2026).
Alzheimer’s disease neuropathology plasma biomarkers and cognition in midlife: a community-based cohort study.
Alzheimers Association. (s.f.).
Datos y cifras sobre la enfermedad de Alzheimer.
Secretaría de Salud. (21 de septiembre de 2024).
En México, padece Alzheimer 7.8% de las personas mayores de 60 años.
Organización Mundial de la Salud. (3 de julio de 2026).
Demencia.


