«Después del consumo humano y el metabolismo parcial, los residuos de antibióticos se eliminan de nuestro organismo, experimentando complejos procesos de acumulación y descomposición a lo largo de su ruta desde las aguas residuales hasta los sistemas fluviales naturales». PNAS
No es la primera vez que publicamos una nota sobre este importante tema de salud, pero lo cierto es que el problema de la creciente presencia de residuos de antibióticos –entre otros tipos de medicamentos– en ríos, lagos y mares, no debe ser pasado por alto, ya que ocasionan daños muchas veces irreversibles a los ecosistemas acuáticos, y por supuesto a la salud humana; esto ocurre no solamente por su toxicidad, sino también porque contribuyen a incrementar la resistencia a los antimicrobianos, un problema acuciante para el que todavía no tenemos soluciones plausibles.
En este ámbito del conocimiento científico, y gracias a las conclusiones de una investigación publicada el pasado 22 de abril en la revista PNAS NEXUS, con el título: “Antibiotics in the global river system arising from human consumption”, ahora sabemos que del consumo humano anual de los 40 antibióticos más utilizados a nivel global –los que en números redondos alcanza la impresionante cifra de 29 mil 200 toneladas– el 29 %, 8 mil 500 toneladas, termina en el sistema fluvial, y 3 mil 300 toneladas, lo que representa el 11 %, contaminan a los océanos del mundo, o a sumideros continentales.
“Cuando solamente se consideran las fuentes domésticas (es decir, sin incluir las fuentes veterinarias o industriales), se estima que 6 millones de km de ríos en todo el mundo están sujetos a concentraciones totales de antibióticos que exceden los umbrales que protegen los ecosistemas, promoviendo la resistencia durante condiciones de bajo caudal, de los que los contribuyentes destacados son la amoxicilina, la ceftriaxona y la cefixima”. PNAS NEXUS. «Antibiotics in the global river system arising from human consumption»
Para alcanzar estas conclusiones, los investigadores que firman el estudio utilizaron un modelo global de destino de contaminantes, asegurando que 8 mil 500 toneladas de antibióticos llegan anualmente a los sistemas fluviales, y esto, como lo mencionamos previamente, únicamente por el consumo en los hogares; lo anterior acarrea elevadas concentraciones de diferentes antibióticos en ríos de todos los continentes, aunque es en los países de ingresos bajos y medios en los que este tipo de medicamentos se consumen más, y por lo tanto llegan en mayor cantidad a sus aguas territoriales, para finalmente ir a parar a las masas acuáticas de todo el mundo.
Es por ello que en más de una ocasión hemos insistido en la imperiosa necesidad de no tirar los medicamentos caducos o sobrantes en el inodoro ni a la basura, lo que ocasiona que las aguas y las tierras se contaminen con ellos.
Una alternativa para deshacernos de los medicamentos caducos y sobrantes es recurrir a los depósitos para desechos farmacéuticos que existen en algunas farmacias de la República Mexicana operados por el Sistema Nacional de Gestión de Residuos de Envases de Medicamentos (SINGREM); si bien es cierto que no se encuentran en las farmacias de todo el territorio nacional, son una alternativa para deshacernos de ellos de manera segura. Ahora bien, si en su localidad no hay ninguna farmacia que tenga uno de estos contenedores para el desecho de medicamentos, les sugerimos destinar en su hogar un recipiente para conservarlos, mientras encuentra una alternativa segura para descartarlos.
Sin embargo, y profundizando en el tema, les aclaramos que los residuos farmacéuticos encontrados en las aguas superficiales del planeta no solamente llegan ahí porque los tiramos a la basura o al inodoro, sino por que nuestro organismo no los absorbe por completo, eliminando de nuestro organismo un porcentaje de ellos a través de la orina o las heces.
“Reciclar y desechar adecuadamente los medicamentos no es solo una cuestión de limpieza, sino una acción directa para proteger la salud pública y el equilibrio ecológico. Cuando los medicamentos caducos o en desuso se tiran a la basura o se vierten en el drenaje, pueden filtrarse al suelo y cuerpos de agua, afectando la flora y fauna, e incluso llegar a nuestra cadena alimentaria. Además, su presencia prolongada en el ambiente puede favorecer la aparición de bacterias resistentes, dificultando el tratamiento de infecciones comunes”. códigoF
Por otra parte, es impactante saber que si no se implementan acciones en el mediano plazo que eliminen con efectividad los restos de antibióticos y otros medicamentos del agua, se estima que su presencia en las aguas superficiales se incrementará aproximadamente hasta un 200% para el 2030.
Esto no quiere decir que no haya algunos métodos de tratamiento avanzados capaces de reducir sustancialmente, o prácticamente eliminar completamente los residuos de antibióticos en las aguas residuales, pero dichas tecnologías no se han implementado en la mayoría de las plantas de tratamiento de aguas residuales municipales, ya que casi la mitad de estas se liberan al medio ambiente sin ningún tratamiento, lo que idealmente no debería ocurrir.
Para conocer más sobre el tema, los invitamos a escuchar el podcast de códigoF en el que conversamos con el Lic. José Antonio Aedo Sordo, director general del Sistema Nacional de Gestión de Residuos de Envases y Medicamentos (SINGREM).
Si le interesa saber si en su localidad hay contenedores del Singrem para el desecho seguro de medicamentos caducos y sobrantes, entre a la liga:


