Aunque, curiosamente, esta efeméride no está inscrita en el calendario de eventos sanitarios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sino en el de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), no cabe duda del enorme impacto que el tema tiene sobre la salud humana, e incluso en la del planeta Tierra.

Ayer se celebró el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, una zona localizada a una distancia aproximada de entre 15 y 30 kilómetros sobre la superficie de la Tierra, y cuya concentración de ozono (O3) –un gas esencial que actúa como filtro natural que absorbe la mayor parte de la dañina radiación ultravioleta (UV) del Sol, impidiendo que ésta llegue a la superficie terrestre– se vio peligrosamente adelgazado.

La detección del adelgazamiento de la franja de ozono y sus efectos dañinos llevó en 1987 a la firma del Protocolo de Montreal, un tratado internacional puesto en marcha en 1989, destinado a proteger la capa de ozono, mediante la eliminación gradual de las sustancias que la venían debilitando.

Vale la pena anotar que ésta es probablemente la acción ambiental concertada más exitosa, lo que demuestra lo productivo que es enfrentar un peligro cuando lo hacemos unidos.

El Protocolo de Montreal ha sido ratificado por 198 países, lo que lo hace el primer tratado de las Naciones Unidas en lograr un consenso global sin precedentes.

¿Qué acciones humanas llevaron al adelgazamiento de la capa de ozono?

Entre las acciones atribuibles a la actividad humana que dañaron severa y progresivamente la capa de ozono se encontraba la producción y el extendido uso de sustancias como los clorofluorocarbonos (CFCs) y los hidroclorofluorocarbonos (HCFCs), presentes en refrigeradores, aires acondicionados y aerosoles en la década de los ochentas, los que el Protocolo de Montreal logró disminuir a nivel global casi al 100 %.

¿Qué daños ocasiona el adelgazamiento de la capa de ozono?

La llegada de mayores cantidades de radiación UV-B no filtradas por el ozono incrementó significativamente la incidencia de diferentes tipos de cáncer de piel, como el melanoma, carcinoma basocelular y carcinoma espinocelular.

Por otra parte, los rayos UV-B impulsan el desarrollo de diferentes afecciones oculares, como las cataratas, la degeneración de la retina y la fotoconjuntivitis, y por si esto fuera poco, es necesario saber que exponerse sin la adecuada protección, y por lapsos prolongados a la radiación UV-B, puede comprometer al sistema inmunológico, haciendo a las personas más vulnerables a enfermedades infecciosas, e incluso reduciendo la efectividad de las vacunas.

Sin embargo, el impacto en la salud humana del adelgazamiento de la capa de ozono y la mayor cantidad de rayos UV-B que llegan a la Tierra también afecta a los delicados ecosistemas marinos, dañando al fitoplancton, organismos considerados como la base de la cadena alimentaria marina.

La agricultura tampoco se ve exenta de ser afectada, ya que la radiación UV-B también puede ocasionar un deterioro en el crecimiento y la productividad de los cultivos, lo que evidentemente incide negativamente en la seguridad alimentaria global.

Por último, pero no por ello menos relevante, la radiación UV-B acelera la degradación de materiales sintéticos como plásticos y cauchos utilizados en la construcción, cables, y otros productos al aire libre, reduciendo su vida útil y funcionalidad.

¿Qué logros se han alcanzado?

En primer lugar, el crecimiento de las dimensiones del “agujero” en la capa de ozono sobre la Antártida, que era el más grave, se estabilizó, mostrando signos de reducción en su tamaño y profundidad.

Se consiguió la reducción sustancial de los niveles de cloro y bromo en la atmósfera, que inciden en el adelgazamiento de la capa de ozono, por lo que los expertos consideran que, de mantenerse las acciones correctivas, la capa de ozono de la Antártida y el Ártico podría llegar a recuperarse por completo para la década de 2060, y en otras partes del mundo, para 2040.

Es necesario reconocer que los logros obtenidos a partir de la acción conjunta y ordenada de todos los países sumados al Protocolo de Montreal no solamente ha conseguido que se recupere la capa de ozono, sino que también han incidido positivamente en la lucha contra el cambio climático, generando un ambiente de concordia y trabajo en equipo por un bien común.

Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF

Fuentes:

Organización de las Naciones Unidas. (16 de septiembre).
Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono.

Universidad Nacional Autónoma de México. Ciencia UNAM. (21 de abril de 2021).
La capa de ozono, elemento fundamental en la dinámica atmosférica.

National Aeronautics and Space Administration. (3 de octubre de 2023).
Nuestros océanos cambiantes.

Organización Meteorológica Mundial. (16 de septiembre de 2025).
Gracias a la ciencia, la capa de ozono se está recuperando, según apunta la Organización Meteorológica Mundial.

American Chemical Society. (18 de abril de 2017).
Los clorofluorocarbonos y el agujero de ozono.

Wikipedia. (s.f.).
Ozono.