Dos investigaciones recientes aportan nuevas pistas sobre procesos que podrían intervenir en el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas. Una de ellas identificó un patrón compartido de acumulación de estructuras asociadas con la eliminación de residuos en cerebros de personas con Alzheimer, esclerosis lateral amiotrófica y degeneración lobular frontotemporal. La segunda, realizada en ratones, encontró que el aumento de la proteína SORLA redujo varios efectos relacionados con la acumulación patológica de tau.

Los trabajos examinan mecanismos distintos, aunque relacionados con la capacidad cerebral para retirar, transportar o degradar sustancias potencialmente dañinas. Sus resultados abren nuevas preguntas sobre el sistema glinfático, el tráfico celular de proteínas y la posibilidad de desarrollar biomarcadores o tratamientos dirigidos a estas funciones.

Un patrón de residuos compartido por distintas enfermedades

El primer estudio fue encabezado por Jordi Vilaplana, profesor de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Barcelona e investigador del Instituto de Neurociencias de la UB y del CIBERNED, junto con Laura Molina-Porcel, investigadora del Banco de Tejidos Neurológicos del Biobanco del Hospital Clínic de Barcelona-IDIBAPS.

El equipo analizó tejido cerebral de 185 donantes. La muestra incluyó personas diagnosticadas con Alzheimer, esclerosis lateral amiotrófica o degeneración lobular frontotemporal, además de individuos sin enfermedades neurodegenerativas.

Los científicos estudiaron los llamados wasteosomes, conocidos anteriormente como corpora amylacea. Estas estructuras contienen materiales residuales y se han relacionado con mecanismos de limpieza y respuesta frente al daño cerebral.

El análisis mostró que los wasteosomes se concentraban repetidamente en regiones vinculadas con las rutas de drenaje del sistema glinfático. También eran más numerosos en los cerebros de los donantes con alguna de las enfermedades estudiadas.

Su distribución no coincidió necesariamente con la ubicación de las proteínas patológicas características de cada padecimiento. Esto sugiere que podrían reflejar una alteración más general del sistema encargado de retirar productos de desecho.

“Esto es especialmente relevante porque indica que los wasteosomes no son una consecuencia local de los depósitos de proteínas alteradas, sino que reflejan un mecanismo común compartido por diferentes enfermedades neurodegenerativas”, explicaron los investigadores.

El sistema glinfático como posible indicador de deterioro prolongado

El sistema glinfático participa en el desplazamiento de líquidos y la eliminación de proteínas y otros residuos del tejido cerebral. Cuando su funcionamiento disminuye durante periodos prolongados, algunas sustancias pueden permanecer y acumularse en el cerebro.

“Cuando este sistema funciona de manera deficiente, disminuye la capacidad del cerebro para eliminar proteínas alteradas y otros productos de desecho, lo que podría favorecer la acumulación de sustancias tóxicas y contribuir tanto al inicio como a la progresión de las enfermedades neurodegenerativas”, señalaron los autores.

A partir de estos resultados, los wasteosomes podrían estudiarse como un biomarcador indirecto de insuficiencia glinfática crónica. Los investigadores advirtieron que actualmente existen pocos indicadores para evaluar alteraciones de este sistema desarrolladas a lo largo de varios años.

“Actualmente disponemos de muy pocos indicadores que permitan evaluar el estado funcional del sistema glinfático, especialmente cuando se trata de alteraciones que se han desarrollado durante años”, aseguraron.

La hipótesis todavía requiere pruebas directas. El equipo plantea combinar mediciones del funcionamiento glinfático con el análisis de wasteosomes en modelos animales y, cuando sea posible, en seres humanos. También propone investigar métodos de imagen no invasivos que permitan detectar estas estructuras o los cambios que producen.

SORLA redujo la patología asociada con tau en ratones

La segunda investigación fue desarrollada por científicos de Sanford Burnham Prebys, en California, y publicada el 17 de julio de 2026 en Science Advances. El trabajo examinó la función de SORLA, una proteína receptora codificada por el gen SORL1 que interviene en el transporte de sustancias dentro de las células.

SORLA ya había sido relacionada con el procesamiento de la proteína precursora de amiloide y con la disminución de beta-amiloide. El nuevo experimento se concentró en su efecto sobre tau, una proteína que, en condiciones normales, ayuda a mantener la estructura de las neuronas.

En algunas enfermedades neurodegenerativas, tau adquiere modificaciones anormales, forma agregados y puede propagarse entre células. Estos procesos alteran las conexiones neuronales y se asocian con pérdida de tejido cerebral.

Los investigadores utilizaron ratones PS19, un modelo que produce la variante P301S de tau y desarrolla características de tauopatía con la edad. Los animales fueron cruzados con ratones modificados para expresar niveles elevados de SORLA humana.

En los ratones de nueve meses, el aumento de SORLA redujo la fosforilación patológica de tau, la actividad de propagación o “siembra” de sus agregados, la dilatación ventricular, la pérdida de sinapsis y la activación excesiva de células gliales. También produjo una recuperación parcial de la potenciación a largo plazo, un proceso relacionado con la plasticidad sináptica y la memoria.

“Al aumentar la expresión de sorla, se pueden suprimir los efectos negativos que se encuentran en las tauopatías”, dijo la doctora Huijie Huang, científica de Sanford Burnham Prebys y autora principal del estudio; “observamos una menor atrofia cerebral y una menor acumulación de tau, lo cual fue muy emocionante”, añadió.

Menos pérdida sináptica y menor activación inflamatoria

El análisis proteómico identificó 314 proteínas con expresión alterada al comparar el hipocampo de ratones PS19 con animales sin la mutación. De ellas, 227 presentaron cambios específicos del modelo PS19 que no aparecieron de la misma forma cuando también se elevó SORLA.

Varios de esos cambios estaban relacionados con las sinapsis, las mitocondrias y la respuesta de las células gliales. El aumento de SORLA redujo alteraciones asociadas con ApoE y C1q, dos componentes vinculados con inflamación y eliminación patológica de conexiones neuronales.

El estudio también analizó más de 32 mil núcleos celulares mediante secuenciación de ARN de núcleo único y conservó 28 mil 348 registros después de los controles de calidad. Los resultados mostraron que SORLA atenuó perfiles patológicos en neuronas, microglía, astrocitos y oligodendrocitos.

Los experimentos efectuados con ratones sin el gen de SORLA mostraron el efecto contrario: aumentaron la agregación y la capacidad de propagación de tau, junto con la activación glial. Según los autores, SORLA podría favorecer la captación de tau extracelular y su transporte hacia los lisosomas, compartimentos celulares encargados de degradar materiales.

Ambos trabajos sitúan los sistemas de limpieza cerebral y transporte celular como áreas de interés para comprender procesos compartidos por distintas enfermedades neurodegenerativas. Los wasteosomes podrían ayudar a estudiar la actividad glinfática acumulada durante años, mientras que SORLA aparece como un posible punto de intervención frente a la toxicidad de tau.

Estas investigaciones podrían contribuir a desarrollar herramientas para identificar deterioro cerebral antes de que la pérdida neuronal sea extensa, dar seguimiento a la progresión de distintas demencias y diseñar intervenciones dirigidas a mecanismos compartidos. Sin embargo, su aplicación está sujeta a estudios en humanos que confirmen su utilidad diagnóstica, pronóstica y terapéutica.

Fuentes

Universitat de Barcelona. (2026, julio 28).
Un funcionament deficient del sistema de neteja del cervell podria estar implicat en diverses malalties neurodegeneratives.

Science Advances. (2026, julio 17).
SORLA up-regulation suppresses pathological effects in aged tauopathy mouse brain.

The Independent. (2026, julio 28).
Revelan proteína que podría revertir el daño causado por el Alzheimer. La Jornada.

EFE. (2026, julio 28).
Un error de limpieza cerebral, posible causa común de alzheimer y ELA. El Debate.