La pandemia de COVID-19 no fue solamente una crisis sanitaria: fue una crisis económica, humanitaria, de seguridad y de derechos humanos que evidenció las fragilidades y desigualdades históricas dentro de los propios países y entre las naciones.
Si algo nos mostró con crudeza la muy reciente pandemia de COVID-19, fue lo mal preparados que estaban los sistemas sanitarios, sociales, financieros y productivos de todos los países, y la inequidad persistente entre los países de ingresos bajos y medios y los de ingresos altos para enfrentar el meteoro sanitario global iniciado con el SARS-CoV2 en China, patógeno que en pocos meses había arribado a prácticamente todo el globo terráqueo, arrasando con la vida tal y como la conocíamos antes de su llegada.
Todos sabemos que en una fecha indeterminada, y ocasionada por uno de los diferentes patógenos que están bajo vigilancia, o por uno que aún desconocemos, tendremos que luchar a brazo partido contra una nueva debacle sanitaria global, por lo que estar lo mejor preparados para plantarle cara es indispensable.
“Las crisis sanitarias mundiales amenazan con saturar los sistemas de salud ya sobrecargados, interrumpir las cadenas mundiales de suministro y destruir los medios de subsistencia de las personas, en particular de las mujeres y los niños y las niñas, así como la economía de los países más pobres y vulnerables de una forma desproporcionada”. Organización de las Naciones Unidas
La pandemia de COVID-19 puso en evidencia la caótica debilidad, fragmentación e inoperancia de los sistemas sanitarios de muchas naciones; la carencia de los equipos de protección básica para los profesionales de la salud que luchaban en primera línea contra el virus, tratando de salvar a los enfermos y a ellos mismos; las farmacias estatales sin los medicamentos necesarios; el insuficiente número de camas para recibir y atender correctamente a los pacientes, y el exceso de optimismo y la inacabable verborrea con la que algunos líderes políticos trataban de convencer a sus ciudadanos de que todo estaba bien y bajo control, mientras las cifras de muertes se incrementaban día con día, mostrándonos lo que de verdad estaba ocurriendo.
Buscando entender los riesgos sanitarios a los que nos enfrentamos, y los mecanismos y acciones que están tratando de implementar los organismos sanitarios internacionales para que la próxima pandemia ocasione los menores descalabros posibles, celebramos el Día Internacional de la Preparación ante las Epidemias con un programa especial del podcast de códigoF, al que invitamos al Médico Veterinario Zootecnista y Maestro en Ciencias Veterinarias Francisco Monroy López, quien cuenta con una larga, productiva y sólida carrera profesional en el ámbito del análisis de riesgo, vigilancia epidemiológica, sanidad animal, sanidad acuícola e inocuidad y calidad alimentaria.
Estamos conscientes de que, además de que la pandemia de COVID-19 mostró la flaqueza sistémica sanitaria estatal que persiste históricamente en muchos países, también evidenció la inequidad y la falta de colaboración humanitaria entre las naciones de bajos y medios ingresos versus las de ingresos altos, ya que mientras en estas últimas sus ciudadanos recibían el primero y segundo refuerzo vacunal contra el SARS-CoV2, y acaparaban los medicamentos y demás insumos para combatir los contagios, los habitantes de las naciones desfavorecidas no recibían la primera vacuna; algo que no debería volver a ocurrir.
“Los Estados Miembros deben comprometerse a velar por una participación inclusiva, equitativa y no discriminatoria, prestando especial atención a las personas que son vulnerables o se encuentran en situación de vulnerabilidad, que corren más riesgos de contagio de epidemias”. Organización de las Naciones Unidas
En este contexto, adquiere una dimensión especial la iniciativa cuatripartita “One Health” | Una sola salud, un enfoque integral y unificador que busca equilibrar y optimizar la salud de las personas, los animales y los ecosistemas, entendiendo los vínculos estrechos e interdependientes que los entrelazan, estableciendo nuevos métodos de vigilancia y control de enfermedades dinámicos, compartidos y veloces.
La iniciativa “Una sola salud” contempla:
- La resistencia a los antimicrobianos (RAM), que se produce cuando gérmenes como bacterias y parásitos desarrollan la capacidad para vencer a los fármacos diseñados para acabar con ellos, y seguir creciendo y propagándose.
- Las zoonosis, enfermedades infecciosas causadas por gérmenes que se propagan entre animales y personas, como el ébola, la gripe aviar, la rabia, etc.
- Enfermedades transmitidas por vectores (mosquitos, garrapatas, piojos y pulgas), como el dengue, el virus del Nilo Occidental, la enfermedad de Lyme y el paludismo.
- Inocuidad alimentaria y enfermedades de transmisión alimentaria, causadas por la contaminación de los alimentos en cualquier fase de la cadena de producción, entrega y consumo de alimentos, por norovirus, salmonella, listeria, etc.
- Salud ambiental, como la contaminación del agua, la contaminación atmosférica y el cambio climático.
Los invitamos también a escuchar los programas sobre: Resistencia Antimicrobiana (RAM), el Día Internacional de la Madre Tierra, y Zoonosis, los cuales le darán una visión amplia sobre estos temas.
Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF
Fuentes:
Organización de las Naciones Unidas. (2025).
Día Internacional de la Preparación ante las Epidemias.
Organización Mundial de la Salud. (23 de octubre de 2023).
Una sola salud.
códigoF. (4 de noviembre de 2025).
Día Mundial de Una Sola Salud.


