Los ratones de laboratorio que recibieron tres dosis de la vacuna experimental quedaron protegidos contra el SARS-CoV-2 y otros coronavirus durante al menos tres meses, a diferencia de los ratones no vacunados, en los que los virus causaron diversos síntomas, pérdida drástica de peso y, frecuentemente, la muerte
El pasado 19 de febrero, la Universidad de Stanford dio a conocer que un equipo de investigadores de su institución, en colaboración con investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Emory, la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, la Universidad Estatal de Utah y la Universidad de Arizona, EE. UU., habían conseguido un significativo avance en el desarrollo de una vacuna de administración intranasal, que en pruebas con roedores de laboratorio consiguió evitar el contagio de múltiples patógenos respiratorios, abriendo la posibilidad real para obtener una vacuna universal.
“Imaginen recibir un espray nasal en los meses de otoño que te proteja contra todos los virus respiratorios, incluyendo la COVID-19, la influenza, el virus respiratorio sincitial y el resfriado común, así como la neumonía bacteriana y los alérgenos de principios de primavera. Eso transformaría la práctica médica”. Doctor Bali Pulendran
La vacuna experimental que integra inmunidad innata y adaptativa, denominada actualmente como GLA-3M-052-LS+OVA, es una potente barrera contra una amplia gama de virus respiratorios, bacterias e incluso alérgenos, y que potencialmente otorgará una protección prolongada para reemplazar a las vacunas estacionales.
Las conclusiones de la investigación se publicaron el pasado 19 de febrero en la prestigiosa revista Science, con el título: “Mucosal vaccination in mice provides protection from diverse respiratory threats”. En el artículo, los investigadores ofrecen las evidencias necesarias para demostrar que los ratones vacunados quedaron protegidos contra el SARS-CoV-2 y otros coronavirus más, las bacterias Staphylococcus aureus y Acinetobacter baumannii (agentes causales de infecciones intrahospitalarias comunes), e incluso los ácaros del polvo doméstico, a diferencia de los que no recibieron la vacuna, los cuales enfermaron y en algunos casos fallecieron a consecuencia de alguna enfermedad respiratoria.
“Si se trasladara a los humanos, esa vacuna podría reemplazar múltiples inyecciones cada año para las infecciones respiratorias estacionales, y estar disponible en caso de que surgiera un nuevo virus pandémico”. Stanford University
Los científicos aseguran que, a diferencia de las vacunas tradicionales diseñadas para dirigirse con precisión a una especificidad antigénica, lo que en términos llanos significa que el medicamento imita un componente distintivo del patógeno para acceder a él y combatirlo, la nueva vacuna emula las señales que las células inmunitarias utilizan para comunicarse entre sí durante una infección, incorporando las dos ramas de la inmunidad —innata y adaptativa; esto potencia un ciclo de retroalimentación que impulsa una respuesta inmunitaria amplia, sin perder eficacia a pesar de que el patógeno mute.
“El sistema inmunitario adaptativo es el caballo de batalla de las vacunas actuales. Produce agentes especializados, como anticuerpos y linfocitos T, que atacan patógenos específicos y los recuerdan durante años. El sistema inmunitario innato que se activa a los pocos minutos de una nueva infección, ha recibido menos atención porque suele durar solo unos días antes de ceder el protagonismo al sistema inmunitario adaptativo. Se consideraba el telonero del espectáculo principal”. Stanford University
Al respecto, el doctor Bali Pulendran declaró: “El sistema inmunitario pulmonar está tan preparado y alerta que puede activar las respuestas adaptativas típicas (células T y anticuerpos específicos del virus) en tan solo tres días, un tiempo extraordinariamente corto. Normalmente, en un ratón no vacunado, tarda dos semanas. Lo notable del sistema innato es que puede proteger contra una amplia gama de microbios diferentes. Creo que lo que tenemos es una vacuna universal contra diversas amenazas respiratorias”.
Sin embargo, estas buenas noticias contrastan con la ponderación de Pulendran, quien estima que una vacuna respiratoria universal podría estar disponible en un plazo de cinco a siete años. Habrá que esperar que todo avance correctamente.
Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF
Fuentes:
Stanford University | News Center. (19 de febrero de 2026).
One vaccine may provide broad protection against many respiratory infections and allergens.
Science. (19 de febrero de 2026).
Mucosal vaccination in mice provides protection from diverse respiratory threats.


