Cuidar a una persona con la enfermedad de Alzheimer, sobre todo cuando no se está capacitado para ello, puede poner en riesgo la salud de quienes amorosamente asumen esa responsabilidad
Ayer publicamos una nota por el Día Internacional de las Personas Cuidadoras, una actividad esencial en el complejo y demandante ecosistema de la salud, y que lamentablemente no siempre es debidamente reconocida ni justamente recompensada, y no me refiero exclusivamente al aspecto económico.
Lo cierto es que el enorme esfuerzo que realizan quienes, con dedicación y cariño, asumen la responsabilidad de cuidar y mejorar la calidad de vida de las personas mayores, de quienes padecen enfermedades crónicas o discapacidades, se recuperan de una enfermedad o accidente, o se encuentran en la etapa final de la vida, resulta extraordinariamente demandante en los planos emocional, físico y económico.
Con frecuencia —por no decir casi siempre— este compromiso implica el abandono total o la postergación indefinida de los propios proyectos y planes de vida, los cuales quedan subordinados a esta importante labor humanitaria. Cabe destacar que entre el 80 % y el 95 % de estas tareas son desempeñadas por mujeres, y en alrededor del 80 % de los casos, dentro del ámbito doméstico.
En este contexto, les comparto la iniciativa emprendida por el laboratorio Biogen, que nos proporciona información relevante sobre la exigente labor que realizan las y los cuidadores, específicamente al cuidado de personas que viven con la Enfermedad de Alzheimer, bautizada: “El faro que ilumina su camino”; actividad sumamente desgastante, y por la que estas personas también deben ser cuidadas.
“La ONU considera esencial que se eliminen los estereotipos de género y cualquier otra forma de discriminación, se mejoren las condiciones laborales de quienes asumen el cuidado de otras personas, se creen empleos dignos y bien remunerados en este sector, garantizando el derecho de las mujeres al trabajo y a la igualdad salarial, incluso para quienes asumen responsabilidades de cuidado”. códigoF
Algunos datos sobre esta actividad esencial
- Las personas cuidadoras se encargan generalmente de múltiples actividades diarias, como el establecimiento, acompañamiento y seguimiento a citas médicas, la toma de decisiones sobre la salud de quien cuidan, muchas veces sin tener capacitación, sin recibir pago alguno y sin un horario razonable, lo que genera progresivamente un enorme y peligroso estrés, agotamiento físico y emocional, profunda ansiedad, y un agobiante aislamiento social.
- En 2023, las y los cuidadores dedicaron al cuidado de personas con la Enfermedad de Alzheimer la impresionante cifra de 18.4 mil millones de horas.
Recomendaciones para las y los cuidadores
- Pide ayuda. No es necesario ni recomendable cargar siempre con todas las responsabilidades, y correr el riesgo de quebrarte en el esfuerzo.
- Date pausas reales. 10 minutos de descanso periódico a través de la jornada son importantes.
- Pon límites sin culparte por ello.
- Expresa con franqueza y claridad tus emociones y sentimientos.
- Busca apoyo en redes familiares, de amigos, comunitarias y médicas.


