Aunque la narrativa parece escrita por un equipo de escritores altamente creativos para un guión cinematográfico de lucha contra la adversidad y superación personal, la historia de un chico que a los 17 años perdió ambas piernas como consecuencia del congelamiento durante una escalada fallida al monte Washington, en los EE. UU., y decidiera dedicar su vida para ayudar a otras personas a superar limitaciones similares a través de la robótica, es real.

Hugh Herr, el chico que perdiera ambas extremidades inferiores hace 43 años, hoy es líder en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), EE. UU., de una iniciativa que diseña y desarrolla prótesis de piernas biónicas avanzadas que imitan el movimiento humano, y también de ortoprótesis de tobillo y pie, razón por la que en 2016 fue reconocido con el premio Princesa de Asturias de investigación Científica y Técnica, cumpliendo así el sueño que nació de una desgracia personal que, sin el empuje necesario, probablemente lo hubiera frustrado.

Es importante destacar que, a diferencia de otras prótesis existentes para las piernas que ayudan a los usuarios a desplazarse con mayor o menor facilidad, las creadas por Hugh Herr y su equipo se conectan funcional y “naturalmente” con los músculos y los nervios de las extremidades perdidas, dando al usuario la plena sensación de tener sus extremidades, y moverse de manera tan orgánica y eficiente, que el mismo investigador las usa, incluso para hacer escalada, que es otra de las pasiones de su vida.

“Reunido en Oviedo el Jurado del Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2016, acuerda por unanimidad conceder el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2016 al investigador estadounidense Hugh Herr, líder mundial de la biónica, por haber desarrollado las primeras prótesis que logran emular la locomoción humana, permitiendo superar discapacidades, como la que él mismo tiene”. Fundación Princesa de Asturias

En el resumen del estudio, publicado el pasado 10 de julio en la revista Science, con el título: “Tissue-integrated bionic knee restores versatile legged movement after amputation”, el autor principal declara: «Nuestros resultados sugieren que una mayor integración protésica en la amputación por encima de la rodilla puede mejorar la señalización y el control articular en ciertas tareas físicas. Postulamos que las capacidades demostradas por la prótesis mioneural osteointegrada evidencian que una mayor integración anatómica con la prótesis, en lugar de mantener una separación artificial, es necesaria para avanzar hacia la función fisiológica, la integración corporal y el potencial rehabilitador tras la pérdida de una extremidad”.

Lo cierto es que sabiendo la necesidad de los productores cinematográficos por allegarse ideas frescas, interesantes y emotivas, no duden que en el corto-mediano plazo veremos la historia de Hugh Herr plasmada en un largometraje.

Aprovecho la nota para recomendarles la película 127 horas (2010) protagonizada por el actor James Franco, y dirigida por Danny Boyle, en la que se narra de una manera emocionante el accidente ocurrido al escalador norteamericano Aron Ralston durante una excursión al parque nacional Robbers Roost, en Utah, EE. UU., quien quedó atrapado bajo las rocas durante más de cinco días, usando su cámara para documentar sus intentos, y las medidas extremas que debió tomar para sobrevivir.

Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF

Fuentes:

Science. (10 de julio de 2025).
Tissue-integrated bionic knee restores versatile legged movement after amputation.

Fundación Princesa de Asturias. (2025).
PREMIO PRINCESA DE ASTURIAS DE INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y TÉCNICA 2016.

Popular Science. (26 de mayo de 2021).
Hugh Herr On The Future Of Bionics.