Para disminuir el número de muertes por cáncer en nuestro país, tenemos que conseguir que los tumores malignos se diagnostiquen en etapas tempranas (I y II), en lugar de en etapa avanzada (IV), como actualmente ocurre en 8 de cada 10 casos. Es inaplazable impulsar una cultura preventiva de la salud que anteponga la prevención a la curación.

Estamos a poco más de una semana de celebrar la efeméride del Día Mundial contra el Cáncer, impulsada desde el año 2000 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Internacional para el Control del Cáncer (UICC).

El cáncer se mantiene como la segunda causa de muerte a nivel global, únicamente superado por las enfermedades cardiovasculares. Este elevado número de fallecimientos prematuros son ocasionados por diagnósticos tardíos, y el limitado acceso a servicios de salud de calidad. 

En esta efeméride, todos los que de una manera u otra estamos involucrados en la salud no solamente buscamos incrementar el conocimiento sobre los tumores más frecuentes, sino impulsar una cultura de la prevención en salud, para que en el menor tiempo posible consigamos que los cánceres se diagnostiquen de manera temprana, cuando las neoplasias malignas estén en sus primeras etapas, y se les trate con precisión: única manera para disminuir el número de muertes prematuras.

Es importante recalcar que el cáncer no es una sentencia de muerte ineludible cuando se le “atrapa” oportunamente, y se le trata correctamente. Las tecnologías para combatir a los tumores malignos han avanzado mucho, pero sus logros terapéuticos dependen de la oportunidad. 

Para apoyar proactivamente esta importantísima efeméride, hicimos un programa al cual invitamos a la subdirectora de la Asociación Mexicana de Lucha Contra el Cáncer (AMLCC), Alma Ortiz Pellón, quien nos compartió interesantísima información y valiosas reflexiones basadas en su experiencia.

Si consideramos que el 30 % de los casos de cáncer en México se pueden prevenir modificando nuestro estilo y hábitos de vida, y que un 30 % adicional se pueden diagnosticar oportunamente (en etapa I, en lugar de etapa IV), o prevenir por vacunación, la probabilidad de curación o sobrevida de la población oncológica podría llegar al 60 % a nivel general.

Algunos datos importantes sobre los tumores malignos en México:

  • Si bien es cierto que las muertes por tumores malignos son la segunda causa de fallecimientos a nivel mundial, en nuestro país ocupan la tercera posición, superadas en primer lugar por las enfermedades cardiovasculares, seguidas por la diabetes mellitus y sus complicaciones.
  • En 2024 se contabilizaron más de 94 mil fallecimientos por tumores malignos, cifra que representa el 11.5 % del total de muertes en nuestro país.
  • El cáncer más frecuente en mujeres es el de mama, del cual se diagnostican aproximadamente 31 mil nuevos casos al año, los que en su mayoría se presentan en la franja etaria de los 40 a los 69 años.
  • En los hombres mexicanos, la neoplasia maligna más frecuente es el cáncer de próstata, que suma aproximadamente 26 mil 500 nuevos casos al año, en su mayoría a partir de los 60-65 años de edad.
  • En ambos sexos, el cáncer colorrectal es la tercera neoplasia maligna más diagnosticada, la que arroja 16 mil nuevos casos anualmente, los que se incrementan después de los 50 años de edad, aunque es recomendable hacerse pruebas de tamizaje a partir de los 45 años. 
  • El cáncer cervicouterino, ocasionado en la mayoría de los casos por el virus del papiloma humano, evitable por vacunación, arrostra aproximadamente 10 mil nuevos casos al año.
  • El 57.9 % de las muertes por tumores malignos en México ocurren en personas de 65 años en adelante.
  • Según datos obtenidos del INEGI (EDR 2024), son la Ciudad de México y los estados del norte de la República Mexicana los que tienen las tasas brutas de mortalidad más altas.

La vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), administrada a niñas y niños de 9 a 14 años antes del inicio de la vida sexual, puede prevenir hasta casi el 100 % de las lesiones precancerosas asociadas a los cánceres de cuello uterino, orofaringe (especialmente en varones), ano, vulva, vagina y pene.

La vacuna contra el virus de la Hepatitis B (VHB) previene la infección crónica de este virus en más del 95 % de los casos, lo que prácticamente elimina las posibilidades para desarrollar el cáncer que ocasiona.

Sin embargo, y sin que esta consideración reste ningún valor a estas dos vacunas, hay que considerar que su efecto es preventivo, no curativo. Si el cáncer ya está presente, las vacunas no evitan su desarrollo.

Pruebas de tamizaje para los cánceres más frecuentes en nuestro país, basadas en las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) y lineamientos vigentes para 2026:

Cáncer de Mama

  • Autoexploración mamaria mensual, a partir de los 20 años.
  • Examen clínico: Realizado por personal de salud anualmente a partir de los 25 años.
  • Mastografía de tamizaje: Cada dos años en mujeres aparentemente sanas de 40 a 69 años.

Cáncer de Próstata

  • Antígeno Prostático Específico (Prueba APE): Análisis de sangre anual a partir de los 40 – 45 años si existen antecedentes familiares, o desde los 50 años si no hay factores de riesgo.
  • Tacto rectal: Complemento clínico esencial indicado para hombres mayores de 55 años o con síntomas urinarios.

Cáncer Cervicouterino

  • Prueba de VPH de alto riesgo: Es el tamizaje primario de primera elección,  para personas de 35 a 64 años, cada 5 años si el resultado es normal.
  • Citología Cervical (Papanicolaou): Se recomienda a partir de los 25 años. Si los resultados son normales, se realiza cada 3 años.
  • Prueba diagnóstica desarrollada por investigadoras de la UNAM, cuando esté disponible.

Cáncer Colorrectal

  • Prueba de Sangre Oculta en Heces (FIT/gFOBT): Se recomienda de forma anual a partir de los 45 o 50 años.
  • Colonoscopia: Se considera la prueba de referencia cada 10 años, empezando a los 45 o 50 años en adultos con riesgo promedio.

En el contexto del virus del papiloma humano (VPH), los invitamos a leer la nota que publicamos el 23 de enero, en el que les compartimos que investigadoras de la Universidad Nacional Autónoma de México desarrollaron un sistema de detección temprana del VPH, fácil de usar, íntima, económica y que ofrece resultados en 30 minutos.

Las herramientas para cambiar nuestra realidad frente al cáncer ya existen, están plasmadas en nuestras normas de salud, y debemos usarlas.

Es innegable lo difícil que es cambiar nuestra arraigada cultura reactiva en salud en favor de una proactiva, en la que se privilegien la educación, el conocimiento, y la detección y el tratamiento oportunos y precisos, pero es el único camino que permitirá abatir el número de muertes por cáncer.

No esperemos a los síntomas. La diferencia entre una etapa I y una etapa IV no es solo un número, es la diferencia entre una vida que continúa y una que se pierde prematuramente.

Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF

Fuentes:

Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (10 de noviembre de 2025).
Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR) 2024.

Instituto Nacional de Cancerología. (29 de noviembre de 2025).
INCan impulsa detección temprana de cáncer de próstata a través de la formación de profesionales de la salud.

Instituto Nacional de Cancerología. (s.f.).
Programa Integral de Prevención y Control del Cáncer en México.

Global Cancer Observatory. (2022).
Latin America and the Caribbean.

Global Cancer Observatory. (2022-2025).
Cancer Tomorrow. Latin American and the Caribbean.

Secretaría de Salud. (4 de febrero de 2020).
Prevención y detección temprana disminuyen mortalidad por cáncer.

Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud (CENETEC). (Actualización 2024).
Prevención, detección, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de  Lesiones precursoras de cáncer de cuello del útero.

Organización Mundial de la Salud. (23 de julio de 2025).
HepatitisB.

códigoF. (23 de enero de 2026).
Investigadoras de la UNAM consiguen diagnosticar en 30 minutos el VPH, y cambiar la ruta del cáncer cervicouterino.