A nivel global, la OMS y otros organismos abocados al tema estiman que 1 de cada 10 pacientes sufre daños mientras recibe atención hospitalaria, de los que más del 50 % son prevenibles.
En las últimas semanas hemos sido testigos mudos del fallecimiento documentado de al menos 8 bebés por infecciones bacterianas en los hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que, de acuerdo con las normas básicas de la medicina moderna para la seguridad del paciente, no debería haber ocurrido, o al menos no en ese abultado número.
Es probable que alguien manifieste que ese número de fallecimientos anticipados no es significativo comparado con el número de bebés atendidos diariamente en los nosocomios del IMSS, pero si empatizamos con el sufrimiento de los padres por la pérdida de su bebé recién nacido, y la desesperanza, frustración y enojo por lo ocurrido, entenderemos su verdadera magnitud humana.
Las autoridades sanitarias han buscado justificar y dar sentido al contagio y muerte de estos bebés, argumentando que, aunque indeseadas, son cosas que ocurren, pero que se están tomando las medidas necesarias para determinar el porqué de la presencia de las bacterias, y evitar que esto se repita.
Es verdad que evitar la presencia de bacterias potencialmente peligrosas en ambientes hospitalarios, sobre todo en áreas en las que se atiende a pacientes susceptibles de contraerlas, requiere controles precisos y medidas higiénicas estrictas, pero no es imposible.
Llama poderosamente la atención –y despierta suspicacias– que mientras en Jalisco el certificado de defunción del IMSS registró “falla aguda hepática”, el Servicio Médico Forense (SEMEFO) señaló “neumonía bacteriana no identificada”, una discrepancia que, a todas luces, resulta inexplicable.
Para disminuir al máximo posible los errores y negligencias en las instituciones de salud, se crearon 6 metas de seguridad del paciente, también conocidas como prácticas de seguridad clínica. En el caso de México, incluso, estas fueron aumentadas en dos más, sin que en realidad hayan servido para abatir por completo los problemas médicos intrahospitalarios.
Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que: “La seguridad del paciente es un marco de actividades organizadas que crea culturas, procesos, procedimientos, comportamientos, tecnologías y entornos de atención médica que reducen los riesgos, la incidencia de eventos adversos y los daños evitables de manera constante, para hacer que el error sea menos probable y reducir su impacto cuando se produce”.
Desgraciadamente, la verdadera dimensión del problema se mantiene oculta en una densa bruma institucional, complicando la implantación de acciones correctivas.
Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF
Fuentes
TV Azteca Noticias. (1 de octubre de 2026).
Denuncian la muerte de tres bebés en el IMSS por bacteria Klebsiella y hongo Cándida albicans.
UnoTV. (1 de octubre de 2026).
¿Qué es la bacteria Klebsiella pneumoniae y dónde puede encontrarse en los hospitales?
El Debate. (1 de octubre de 2026).
Mueren tres bebés por presunta bacteria en hospital del IMSS en Guadalajara, ¿igual que en Durango?
N+. (23 de septiembre de 2026).
IMSS Confirma Presencia de Bacteria en Muerte de Bebés en Hospital de Durango.
Milenio. (1 de octubre de 2026).
Sheinbaum pide que investigación sobre muerte de bebés en Jalisco llegue hasta sus últimas consecuencias.
códigoF. (21 de septiembre de 2026).
Seguridad del paciente.
códigoF. (17 de septiembre de 2026).
Cuando un error o laxitud en la práctica médica acarrea consecuencias fatales para los pacientes | Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026.
códigoF. (22 de septiembre de 2025).
Seguridad del paciente.
Facultad de Medicina UNAM. (1994).
Seminario El Ejercicio Actual de la Medicina. Los errores médicos.


