Cada año, alrededor de 1,4 millones de personas pierden la vida prematuramente debido a la falta de acceso al agua potable y a servicios básicos de saneamiento en sus hogares.
La magnitud del problema
- La falta de agua potable segura, saneamiento e higiene provoca casi un millón y medio de muertes al año que podrían ser evitadas.
- 2 100 millones de personas no disponen de agua potable gestionada de forma segura, y 3 400 millones carecen de servicios de saneamiento adecuados en sus hogares.
- 106 millones de personas siguen bebiendo agua sin tratar, de ríos, lagos u otras fuentes superficiales.
- 354 millones de seres humanos todavía practican la defecación al aire libre.
- Estas condiciones facilitan la propagación de enfermedades, afectando particularmente a las comunidades rurales, las poblaciones desplazadas y a quienes viven en zonas donde los servicios públicos son precarios o inexistentes.
- Los impactos cada vez más severos del cambio climático impulsan los brotes de enfermedades conocidas y nuevos padecimientos, fuerzan la migración y provocan el envejecimiento acelerado de las infraestructuras.
La carencia de agua potable y servicios sanitarios también afecta a muchos centros de atención para la salud
- En 2023, alrededor de 1 100 millones de personas fueron atendidas en centros que no cuentan con el abastecimiento necesario de agua para consumo humano y servicios sanitarios; 1 700 millones acudieron a instalaciones que carecían de servicios básicos de higiene, y 2 800 millones en centros sin una gestión correcta de residuos.
La estrategia de la OMS para enfrentar esta crisis
Es importante señalar que, desde 1990, las muertes por enfermedades diarreicas han disminuido cerca de un 80 %, gracias a que más de 2 000 millones de personas cuentan hoy con acceso al agua potable gestionada de forma segura y casi 3 000 millones han accedido a mejores servicios de saneamiento. La ONU señala que estas mejoras demuestran que invertir en agua, higiene y saneamiento no solo previene enfermedades, sino que también reduce la presión sobre los sistemas de salud, al disminuir el número de enfermos.
WHO water, sanitation, hygiene and waste strategy 2026-2035 de la OMS
Frente a este panorama, la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó su nueva estrategia internacional sobre agua, saneamiento, higiene y residuos 2026-2035 (WHO water, sanitation, hygiene and waste strategy 2026-2035). Sus objetivos son los de mejorar la salud mediante una gestión segura del agua, el saneamiento, la higiene y los residuos en hogares, escuelas, centros de salud y otros espacios, buscando que estos servicios se incorporen de forma más clara a las políticas sanitarias, los planes de adaptación al cambio climático y a la preparación frente a emergencias, como una parte esencial de la protección de la salud.
Aunque la mayor parte de la solución corresponde a los gobiernos y a los organismos internacionales responsables de la infraestructura, la inversión pública, la gobernanza, y las acciones para disminuir la contaminación, limitar el crecimiento urbano desordenado y afrontar los impactos del cambio climático, cada uno de nosotros puede contribuir haciendo un uso responsable del agua y evitando su desperdicio. No olvidemos que para millones de personas el acceso al agua potable sigue marcando la diferencia entre la salud y la enfermedad, e incluso entre la vida y la muerte.
Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF
Fuentes
Organización de las Naciones Unidas. (20 de julio de 2026).
Miles de millones de personas siguen sin agua y saneamiento seguros.
Organización Mundial de la Salud. (20 de febrero de 2026).
WHO water, sanitation, hygiene and waste strategy 2026-2035.


