El futuro de la investigación pasa por el realismo
Sin lugar a dudas, el título de esta nota podría encabezar fácilmente la lista de estrenos de cualquier plataforma de streaming, prometiéndonos entretenimiento y sorpresas.
Sin embargo, y a pesar de no ser el título de un largometraje, puedo prometerles que su lectura los dejará sorprendidos y maravillados.
El tema es que la empresa Bexorg, nacida de la Universidad de Yale, en los EE. UU. ha creado una tecnología de perfusión cerebral completa absolutamente innovadora, denominada BrainEx; con ella, mantiene funcionales los cerebros humanos separados de los cuerpos de sus donadores, suministrándoles oxígeno, eliminando desechos, pero manteniendo su actividad eléctrica suprimida con anestesia.
Esto permite preservar la mayoría de sus funciones clave intactas, con un solo objetivo: administrar medicamentos experimentales a cerebros humanos fisiológicamente intactos, para obtener datos traslacionales que sería imposible conseguir de animales de laboratorio o modelos in vitro.
Al respecto, Bexorg declara: “Más del 95% de los fármacos para el Sistema Nervioso Central (SNC) fracasan porque los modelos existentes no pudieron capturar la complejidad del cerebro humano. Bexorg permite la experimentación directa en cerebros humanos completos, cerrando esta brecha”.
Con los recursos de Bexorg, los investigadores pueden evaluar, con una precisión única, cómo funcionan los medicamentos experimentales en cerebros con enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, el Alzheimer o la esclerosis lateral amiotrófica, por mencionar algunas de ellas.
“Los modelos animales presentan claras limitaciones, sobre todo a la hora de probar fármacos en el cerebro. No hay garantía de que un fármaco que penetra fácilmente en el cerebro de un ratón tenga el mismo efecto en el de un ser humano. Una sobredosis perjudicial o una dosis insuficiente pueden frenar en seco una terapia prometedora”. ScienceInsider
El estudio permite la realización de biopsias cerebrales para determinar cuánto tiempo permanece un fármaco en las células, si alcanza su objetivo molecular, y determinar cualquier indicio de efectos secundarios.
Para ampliar los conocimientos obtenidos con BrainEx, Bexorg está desarrollando un modelo de aprendizaje automático llamado NeuroLens que actúa como un “cerebro virtual”, el cual permitirá a los investigadores probar nuevas moléculas de fármacos antes incluso de introducirlas en un cerebro físico. Algo totalmente sorprendente, como se los ofrecí.


