“El acoso durante la infancia y adolescencia es una forma de violencia entre pares que puede tener consecuencias importantes para la salud física, sexual, mental y emocional”. Britta Baer, asesora regional en prevención de la violencia y lesiones de la Organización Panamericana de la Salud

La Encuesta Mundial de Salud a Escolares, realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), dio a conocer que la cuarta parte de los adolescentes de entre los 13 y los 17 años de edad en América Latina y el Caribe ha sufrido acoso escolar, un factor de riesgo con la capacidad de afectar su salud mental, física y emocional a lo largo de la vida, o llevarlos a privarse de esta.

“Muchos estudiantes son víctimas de violencia y acoso en todo el mundo, un lastre que el día de hoy trasciende la escuela por medio de las redes sociales; sin embargo, sólo 32 países tienen una legislación para combatir el problema”. Noticias ONU (6 de noviembre de 2024)

¿Qué propone la Organización Panamericana de la Salud (OPS) además de advertirnos sobre los riesgos del acoso escolar?

La OPS dio a conocer el lunes 17 de agosto una nueva Guía para prevenir y responder al acoso escolar y el ciberacoso, en la que se incluyen recomendaciones a gobiernos, escuelas, servicios de salud, familias, comunidades y plataformas digitales para combatir este grave problema de salud pública.

El acoso escolar se prolonga más allá de los recintos educativos

Las características del acoso escolar en esta era, en la que los límites espaciales se han difuminado a consecuencia del omnipresente contacto digital, incrementan el número, la virulencia y el daño que provocan las agresiones muchas veces lanzadas desde la cobarde salvaguarda que ofrece el anonimato.

Para la persona que es agredida no hay descanso ni distancia que la proteja, viéndose expuesta, casi de manera permanente, a la ciberviolencia.

Los costos asociados con el acoso y la violencia escolar

Es necesario acotar que la exposición reiterada a estas formas de violencia acarrea depresión, ansiedad, estrés traumático, aislamiento social, trastornos del sueño, autolesiones, pensamientos suicidas e intentos de suicidio.

El suicidio de niñas y niños incapaces de soportar por más tiempo el sufrimiento que el acoso y la violencia les ocasionan debería poner una potente señal de alerta que impulse a la sociedad y a las autoridades sanitarias a emprender acciones decididas, sensibles y permanentes para enfrentar este problema.

¿Qué tan grave es este problema en México?

La Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS), publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y documentada por organizaciones de infancia como la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), asegura que:

  • De los 11.7 millones de personas de 12 a 17 años que asistían a la escuela en México, el 28 % declaró haber sido víctima de acoso escolar en un periodo de 12 meses.
  • Las formas más comunes de agresión reportadas incluyen burlas y apodos ofensivos, rechazo o campañas para poner a los compañeros en contra, agresiones físicas y ciberacoso a través de plataformas digitales.

¿Qué señales de alerta se presentan?

Hay que estar alertas a los cambios repentinos de comportamiento, que no deben ser ignorados o achacados al complejo proceso de crecimiento de niños y adolescentes.

Por otra parte, son evidentes la pérdida de energía o motivación, el abandono de actividades que antes disfrutaban, la negativa a asistir a la escuela, el aislamiento, la ansiedad o tristeza persistente, los problemas para dormir y descansar, las lesiones inexplicables o la irritabilidad.

En ocasiones, y cuando la violencia se incrementa, los niños y adolescentes pueden autolesionarse, manifestar pensamientos suicidas y asumir conductas de riesgo.

Cuando la vía de acoso se da por internet, las chicas y chicos se angustian al recibir notificaciones, cambian su comportamiento después de usar el teléfono o la computadora, abandonan intempestivamente cuentas que antes utilizaban con frecuencia, eluden hablar de sus actividades en línea y buscan impedir que otros vean lo que tienen en pantalla.

¿Cómo enfrentar eficazmente este problema de salud?

En primer lugar, la Guía asegura que las intervenciones aisladas no bastan, y deben involucrar a estudiantes, familias, docentes, servicios de salud, comunidades y otros actores. Es fundamental desarrollar y fortalecer las habilidades socioemocionales como la empatía, la regulación de las emociones, la resolución de conflictos y las relaciones interpersonales.

La Organización de las Naciones Unidas insiste en la necesidad de actuar antes de que la violencia se prolongue y de crear entornos, tanto físicos como digitales, donde niños y adolescentes puedan pedir ayuda y recibirla a tiempo.

Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF

Fuentes

Noticias ONU. (6 de noviembre de 2024).
Los estudiantes precisan mejor protección contra la violencia y el acoso escolar.

Organización de las Naciones Unidas. (17 de agosto de 2026).
Uno de cada cuatro adolescentes en América Latina y el Caribe sufre acoso escolar.

UNESCO. (2024).
Safe to learn and thrive. Ending violence in and through education.

UNESCO. (1 de octubre de 2018).
Nuevos datos revelan que en el mundo uno de cada tres adolescentes sufre acoso escolar.

REDIM. (2024).
Violencia escolar en México (2010-2024).