“En algunos países, el 90 % de las personas con enfermedades mentales graves no recibe ningún tipo de atención, y muchos de los servicios existentes dependen de modelos institucionales obsoletos que no se apegan a las normas internacionales de derechos humanos”. OMS

En más de una ocasión, y con reiterada insistencia, hemos abordado en este espacio la falta histórica de recursos y personal capacitado para el cuidado de la salud mental en nuestro país, lo que incluye de manera enunciativa –pero no limitativa– el número suficiente de las instituciones especializadas en ello, el diagnóstico temprano y preciso de los desórdenes mentales, la atención respetuosa y profesional a pacientes y familiares, y, en caso de ser necesario, la entrega en las cantidades suficientes y sostenidas de medicamentos durante el tratamiento.

Sin embargo, y como lo menciona la Organización Mundial de la Salud (OMS), “en algunos países, el 90 % de las personas con enfermedades mentales graves no recibe ningún tipo de atención, y muchos de los servicios existentes dependen de modelos institucionales obsoletos que no se ajustan a las normas internacionales de derechos humanos”, una realidad alarmante a la que, sin embargo, no se le presta la atención necesaria, dejando a quienes sufren una enfermedad mental, y a sus familiares, a la deriva, con todos los riesgos de consumo de sustancias y suicidio que esto conlleva.

Es por ello que el pasado 25 de marzo, la OMS liberó, un valioso documento informativo (en inglés), el cual incorpora nuevas directrices que potencialmente ayudarán a las autoridades políticas y sanitarias de todos los países a reestructurar y fortalecer sus políticas y sistemas de salud mental, basadas en criterios modernos y probados.

Al respecto, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS, declaró: “A pesar de la creciente demanda, muchas personas siguen sin disfrutar de servicios de salud mental de calidad. Estas nuevas orientaciones brindan a todos los gobiernos las herramientas necesarias para promover y proteger la salud mental y para establecer sistemas que beneficien a todos”.

Vale la pena recordar que si antes de la pandemia por COVID-19, la incidencia de los casos de ansiedad generalizada, trastorno de estrés postraumático (TEPT), consumo de sustancias y bebidas enervantes, depresión, intentos de suicidio, y suicidio consumado eran elevados, la emergencia sanitaria, el aislamiento social, el miedo y la incertidumbre dispararon exponencialmente su número y gravedad, sin que existieran los mecanismos públicos necesarios para atender la explosiva demanda generada.

Hablando sobre los problemas de salud mental que aquejan a la humanidad, hemos hecho seis programas que les recomendamos escuchar:

“Los problemas de salud mental son muy comunes en todos los países del mundo. La mayoría de las sociedades y de los sistemas sociales y de salud descuidan la salud mental, y no prestan la atención y el apoyo que las personas necesitan y merecen. El resultado es que millones de personas en todo el mundo sufren en silencio, son víctimas de violaciones de los derechos humanos o se ven afectadas negativamente en su vida cotidiana”. Dévora Kestel. Directora Departamento de Salud Mental y Consumo de Sustancias Organización Mundial de la Salud

Conceptos básicos propuestos por la OMS para mejorar la atención de la salud mental:

Las OMS propone algunas medidas concretas para subsanar las deficiencias, y a garantizar la promoción y la protección de la salud mental, centrándose en:

  • proteger y defender los derechos humanos, velando por que las políticas y los servicios de salud mental se ajusten a las normas internacionales en la materia
  • promover una atención integral, con especial atención a los hábitos, la salud física y las intervenciones psicológicas, sociales y económicas
  • abordar los factores sociales y económicos que determinan la salud mental e influyen en ella, como el empleo, la vivienda y la educación
  • aplicar estrategias preventivas y promover la salud mental y el bienestar de toda la población
  • asegurarse de que las personas que han tenido problemas de salud mental participen en la planificación y formulación de las políticas públicas en el tema, buscando que los servicios y las políticas de salud mental respondan realmente a las necesidades

Las directrices establecen cinco ámbitos normativos básicos que deben redefinirse con urgencia: el liderazgo y la gobernanza, la organización de los servicios, la capacitación del personal, las intervenciones centradas en la persona, y los determinantes sociales y estructurales de la salud mental.

“Estas nuevas orientaciones ofrecen a los países medidas prácticas para desarrollar sistemas de salud mental integradores, adaptables y resilientes. Están concebidas de tal manera que se pueden aplicar a distintos niveles de ingresos y enfoques de atención a la salud mental, según el contexto, las necesidades y las prioridades nacionales”. Dra. Michelle Funk, Jefa de la Unidad de Políticas, Derecho y Derechos Humanos del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS

Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF

Fuentes:

Organización Mundial de la Salud. (25 de marzo de 2025).
En unas nuevas orientaciones, la OMS reclama transformar urgentemente las políticas de salud mental.

Organización Panamericana de la Salud. (2023).
Informe mundial sobre la salud mental | Transformar la salud mental para todos.

World Health Organization. (24 de marzo de 2025).
Guidance on mental health policy and strategic action plans: Module 1. Introduction, purpose and use of the guidance.

códigoF. (8 de enero de 2021).
La prevalencia de la depresión, ansiedad, insomnio, trastorno de estrés postraumático y angustia psicológica se han incrementado entre el 300% y el 500% durante la pandemia.