Se ha escrito, hablado y discutido ampliamente sobre los graves impactos que el cambio climático está generando en nuestro planeta y, evidentemente, en todos nosotros.

Los resultados de una amplia investigación internacional, que incluyó la revisión y análisis de casi 30 millones de expedientes de nacimientos ocurridos en Brasil durante el periodo comprendido entre 2001 y 2020, muestran inequívocamente que las sequías reducen las expectativas de un desarrollo gestacional correcto, incrementan el riesgo de parto prematuro y de que los bebés nazcan con un peso inferior al esperado para su edad gestacional.

La investigación fue realizada conjuntamente por el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), Barcelona, España, y el Centro de Integración de Datos y Conocimientos para la Salud (CIDACS, Brasil).

Las conclusiones del estudio se publicaron recientemente en The Lancet Regional Health – Americas con el título: “Association between drought and adverse birth outcomes: a nationwide cohort study with 29.8 million live births in Brazil” (Asociación entre sequía y resultados adversos en el parto: un estudio de cohorte a nivel nacional con 29.8 millones de nacimientos vivos en Brasil), y en ellas consta que las embarazadas expuestas a temporadas de sequía durante el embarazo tienen mayores posibilidades de sufrir un parto prematuro. La investigadora principal y primera autora es la Dra. Aline Rocha, con el Dr. Otavio Ranzani como coordinador científico del proyecto y coautor. 

La exposición a las sequías se asoció con un aumento relativo cercano al 2 % en la probabilidad de parto prematuro que oscila entre 1,4 y 1,7 casos adicionales por cada 1 000 nacimientos. Pero el riesgo no es fijo: aumenta con la intensidad de la sequía, desde alrededor de 1 % en episodios moderados hasta 3 % en los severos y 5 % en los extremos. Cuando la falta de agua se prolonga durante seis o nueve meses, además, la probabilidad de que el bebé nazca pequeño para su edad gestacional —es decir, con un peso inferior al esperado para las semanas de embarazo cumplidas— aumenta entre 1 % y 2 %. Por otra parte, el dato más contundente tiene que ver con la desigualdad: en los municipios con un índice de desarrollo humano muy bajo, el riesgo de parto prematuro por sequía prolongada se dispara a un 8 % con seis meses de exposición, y a un 10 % con nueve, muy por encima del promedio nacional.

Frente a estos sólidos hallazgos, los investigadores piden a los líderes políticos y responsables de las entidades sanitarias nacionales e internacionales el diseño e implementación de políticas públicas que disminuyan los impactos de la sequía en la salud materna e infantil, particularmente en los grupos sociales ambientalmente vulnerables, quienes son los más afectados.

Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF

Fuentes

The Lancet Regional Health – Americas. (2026).
Association between drought and adverse birth outcomes: a nationwide cohort study with 29.8 million live births in Brazil.

Instituto de Investigación Sant Pau. (25 de agosto de 2026).
La sequía durante el embarazo aumenta el riesgo de parto prematuro y de alteraciones en el crecimiento fetal.

CIDACS. (2026).
El cambio climático y sus efectos en la salud de la población en contextos vulnerables.