La lesión cerebral traumática repetitiva puede provocar pérdida y disfunción neuronal significativas, lo que explica la aparición temprana de síntomas en atletas jóvenes. Además, la relación entre la pérdida neuronal y la pérdida de la homeostasis microglial apunta a posibles mecanismos o respuestas a dicha pérdida.
Hace años, para ser precisos en 2015, se estrenó el largometraje norteamericano de género biográfico, deportes y medicina: “Concussion”, titulada en Hispanoamérica “La verdad duele”, con Will Smith en el papel del patólogo forense Dr. Bennet Omalu, un especialista nigeriano vivo, quien descubrió una lesión denominada encefalopatía traumática crónica (ETC) al hacer las autopsias de algunos jugadores profesionales retirados aquejados por mucho sufrimiento, hallazgo que la National Football League (NFL) de los EE. UU. trató de ocultar utilizando múltiples recursos ilegales.
Hago esta introducción tan larga para dar pie a las conclusiones de un artículo publicado en las páginas electrónicas del National Institutes of Health, el 19 de septiembre del 2025, titulado: “Effects of repeated head trauma in young athletes”. En ellas, un equipo de investigadores, liderados por el Dr. Jonathan D. Cherry de la Universidad de Boston, aseguran, sin lugar a dudas, que los impactos repetitivos en la cabeza recibidos durante la realización de múltiples deportes de contacto, el servicio militar, caídas y otras situaciones incrementan el riesgo para desarrollar encefalopatía traumática crónica (ETC), una enfermedad degenerativa progresiva que puede causar problemas de pensamiento, comprensión y comunicación, además de trastornos del movimiento, problemas de control de los impulsos, depresión, cambios de humor, confusión e irritabilidad.
“Actualmente, la encefalopatía traumática crónica (ETC) solo se diagnostica definitivamente post mortem mediante el análisis de muestras de tejido cerebral donadas. La enfermedad se caracteriza por la acumulación de una proteína llamada p-tau en las neuronas que rodean los vasos sanguíneos, especialmente en la profundidad de los surcos de la superficie cerebral”. National Institutes of Health. «Effects of repeated head trauma in young athletes».
Para llegar a las conclusiones, los investigadores examinaron células individuales en los surcos de tejido cerebral obtenido mediante autopsia de 28 hombres, con edades comprendidas entre los 20 y los 51 años. Ocho de estas muestras procedían de hombres que no practicaban deportes de contacto, nueve de hombres que jugaban al fútbol americano, y al fútbol soccer, no diagnosticados en vida con ETC, y once de hombres que practicaban deportes de contacto, y fueron diagnosticados con ETC en fase inicial.
Los investigadores observaron varios cambios en el cerebro de los atletas que practicaban deportes de contacto, independientemente de si se les había o no diagnosticado encefalopatía traumática crónica (ETC). Por una parte, la microglía inflamatoria (células inmunitarias que actúan como primera línea de defensa) era más numerosa en las regiones cerebrales examinadas de quienes practicaban deportes de contacto, y por otra, también observaron cambios en los genes expresados en los vasos sanguíneos del cerebro; esto nos parece súper impactante: encontraron un 56 % menos de las neuronas que transmiten señales nerviosas en los surcos cerebrales de quienes practicaban deportes de contacto, densidad neuronal que disminuía con progresivamente durante los años de práctica de deportes de contacto.
El estudio es sumamente importante, ya que, si bien es cierto que la existencia de la encefalopatía traumática crónica solamente puede ser diagnosticada post mortem, el conocimiento, la confirmación y el alcance de los daños provocados por los traumatismos craneales repetitivos podría servir para prevenir las causas que la originan.
Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF
Fuentes:
National Institutes of Health. (19 de noviembre de 2025).
Effects of repeated head trauma in young athletes.
Nature. (17 de septiembre de 2025).
Repeated head trauma causes neuron loss and inflammation in young athletes.


