¿Tendemos a subir de peso por encontrarnos rodeados de un ambiente obesogénico y por tener malos hábitos alimenticios, o somos boicoteados por nuestra herencia genética?
Hablar sobre el sobrepeso y obesidad no es abordar un tema menor, porque estas condiciones son uno de los problemas de salud pública a nivel global más graves, complejos y difíciles de solucionar.
La situación de la obesidad a nivel mundial
El Atlas Mundial de la Obesidad 2026 advierte que actualmente el 20.7 % de la población mundial entre los 5 y los 19 años vive con sobrepeso u obesidad, lo que representa un significativo aumento frente al 14.6 % registrado en 2010.
En México, el 76 % de los adultos vive con sobrepeso u obesidad, y casi cuatro de cada diez adolescentes y tres de cada diez niños padecen alguna de estas.
“La obesidad infantil está aumentando a un ritmo sin precedentes, lo que la convierte en el tema central del Atlas Mundial de la Obesidad 2026. La prevalencia de la obesidad entre los niños en edad escolar ha pasado del 4 % en 1975 a casi el 20 % en 2022, y los incrementos más rápidos se registran en los países de ingresos bajos y medios, donde reside la mayor parte de la población infantil mundial. Por primera vez en la historia, habrá más niños con obesidad que con bajo peso a nivel mundial”. Atlas Mundial de la Obesidad 2026
¿Cómo alcanzar la verdad?
Plantearse esta pregunta fue el disparador intelectual que llevó a un equipo de científicos a realizar una investigación, cuyos resultados fueron publicados el pasado 23 de junio en la revista PLOS Medicine con el título: “Parental body mass index and offspring childhood body size and eating behaviour: A structural equation modelling analysis in the Norwegian Mother, Father and Child Cohort Study” (Índice de masa corporal de los padres y tamaño corporal y comportamiento alimentario de los hijos durante la infancia: un análisis de modelado de ecuaciones estructurales en el Estudio de Cohorte de Madres, Padres e Hijos de Noruega).
El ADN es igual en cualquier parte del mundo
Me hubiera encantado que el estudio se hubiera realizado en nuestro país, o cuando menos con individuos de etnia latina, pero más allá de este deseo incumplido, me parece sumamente relevante el abordaje de estos investigadores, y las conclusiones a las que llegaron.
La investigación
El objetivo de la investigación fue el de “determinar si las asociaciones entre el índice de masa corporal (IMC) parental durante el período perigestacional y el peso al nacer (PN) de la descendencia, el IMC hasta los 8 años de edad y el comportamiento alimentario a esa edad se deben a la confusión genética”.
¿Cómo se realizó el análisis?
Los científicos analizaron los datos del Estudio de Cohorte Madre, Padre e Hijo de Noruega, una cohorte de nacimiento prospectiva de base poblacional nacida entre 1999 y 2009, obtenido en 50 de las 52 unidades de maternidad hospitalarias de Noruega.
Las conclusiones no son condenatorias
El análisis demostró una fuerte causalidad entre el sobrepeso de los progenitores y el de su descendencia.
Sin embargo, Tom Bond, investigador de la Universidad de Bristol y autor principal del estudio, asegura que las conclusiones alcanzadas no deben ser tomadas como una condena inamovible para vivir siempre con kilos de más. El investigador asegura que aunque la tendencia a padecer obesidad es dada por la combinación entre genes y ambiente, esto no es 100 % determinante. Si los niños son criados en ambientes familiares no obesogénicos, se les enseña a comer sanamente y a hacer ejercicio con regularidad, pueden mantener un peso adecuado.
¿La herencia de nuestros padres nos determina por completo?
No podemos negar que el material genético heredado de nuestros padres influirá de manera determinante en muchas de nuestras características, pero no es condenatorio en el caso del sobrepeso.
De acuerdo con las conclusiones del estudio, las personas que heredaron de sus padres los genes que impulsan el sobrepeso tendrán que esforzarse más para conseguir y mantener un peso adecuado y un IMC sano, pero esto no quiere decir que no podamos modificar con nuestra conducta el impacto de la información genética heredada.
Más allá de las conclusiones del estudio que hoy les compartimos, tomemos el control de nuestro estilo de vida, apoyados por un entorno que favorezca decisiones saludables que nos permitan tener una calidad de vida más allá de nuestro ADN.
No debemos considerar al sobrepeso y a la obesidad como una falta de voluntad de quienes padecen estas condiciones, condenándolas al ostracismo, a la descalificación y a la falta de oportunidades sociales y laborales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que “la obesidad es una enfermedad crónica con probabilidad de recaídas derivada de interacciones complejas entre la genética, la neurobiología, las conductas alimentarias, el acceso a una alimentación saludable, las fuerzas del mercado y el entorno más amplio”.
Fuentes
PLOS Medicine. (23 de junio de 2026).
Parental body mass index and offspring childhood body size and eating behaviour: A structural equation modelling analysis in the Norwegian Mother, Father and Child Cohort Study.
World Obesity. (marzo de 2026).
World Obesity Atlas.
códigoF. (5 de marzo del 2026).
México refuerza acciones para desacelerar el sobrepeso y la obesidad ante tendencia global al alza.
códigoF. (9 de diciembre del 2025).
Estudio nacional confirma alta prevalencia de sobrepeso y obesidad en niñas, niños y adolescentes mexicanos.
Organización Mundial de la Salud. (8 de diciembre de 2025).
Obesidad y sobrepeso.


