La exposición prolongada al sol sin protección, y el uso de lámparas solares y camas de bronceado se encuentran entre los factores de riesgo más importantes para desarrollar esta neoplasia maligna
Pocos días después de haber celebrado la efeméride del Cáncer de Próstata, una afección exclusivamente masculina, hoy celebramos el Día Mundial del Cáncer de Piel, una neoplasia que puede afectarnos a todos a cualquier edad, sin importar que tengamos la piel morena o blanca, y de la que se documentaron un millón y medio de nuevos casos a nivel global en 2020.
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) asegura que, en México, la frecuencia del cáncer de piel se ha incrementado los últimos años significativamente, y cada año se diagnostican entre 11 mil y 16 mil nuevos casos.
Les informamos que exclusivamente del melanoma, el cáncer de piel responsable del 80 % de las muertes por esta neoplasia, se reportan 2 mil casos anuales. El incremento de los casos de cáncer de piel es multifactorial, pero en ello influyen poderosamente los cambios en el estilo de vida, la realización cada vez mayor de actividades recreativas al aire libre, y la disminución de la capa de ozono.
Entre las entidades federativas con más casos y más defunciones por esta causa son la Ciudad de México, Baja California Sur, Jalisco, Nuevo León y Colima, y los tres estados que muestran tasas de incremento de frecuencia mayores a 250% son Guerrero, Nuevo León y Zacatecas.
Dada su visibilidad, y a la posibilidad de revisarnos cuidadosamente la piel con frecuencia, el cáncer de piel es una de las neoplasias que con mayor facilidad pueden ser detectadas, y de las que hay tres tipos: el carcinoma basocelular, el carcinoma espinocelular y el melanoma.
“El cáncer de piel se manifiesta principalmente en las zonas de la piel más expuestas al sol, como el cuero cabelludo, el rostro, los labios, las orejas, el cuello, el pecho, los brazos y las manos, y, en el caso de las mujeres, las piernas. Pero también puede formarse en áreas que rara vez ven la luz del día: las palmas de las manos, debajo de las uñas de las manos o de los pies y el área genital”. Clínica Mayo
Es importante saber que si evitamos exponer nuestra piel sin protección a los rayos ultravioletas (UV), o lo hacemos de manera limitada y con la debida protección, utilizando ropa de manga larga, sombreros o cachuchas, lentes solares y filtros de protección solar, las posibilidades para desarrollar algún tipo de cáncer de piel disminuyen drásticamente.
Los carcinomas de células basales y de células escamosas son dos de los tipos más comunes de cáncer de piel. Comienzan, respectivamente, en las capas basales y escamosas de la piel. Por lo general, ambos se pueden curar.
El melanoma, el tercer tipo de cáncer de piel más común, comienza en los melanocitos. De todos los tipos de cáncer de piel, el melanoma causa la mayoría de las muertes, debido a su tendencia a propagarse a otras partes del cuerpo, incluidos los órganos vitales, como el cerebro y el hígado.
Factores de riesgo que pueden incrementar el riesgo de sufrir cáncer de piel
- Tener la piel clara. Aunque como lo mencionamos previamente, el cáncer de piel se puede desarrollar en cualquier persona, independientemente de su color de la piel, las personas con menor pigmentación en la piel (melanina) tienen mayores riesgos para desarrollarlo.
- Tener antecedentes de quemaduras por el sol. Haber tenido una o más ampollas de quemaduras por el sol de niño o adolescente aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de piel de adulto.
- Exponerse durante mucho tiempo al sol o a los rayos ultravioletas. Broncearse bajo el sol, o buscar broncearse utilizando camas y lámparas solares, incrementa los riesgos de cáncer de piel.
- Vivir en zonas de climas soleados, o en grades altitudes. Quienes viven en climas cálidos y soleados están expuestas a mayor luz solar que las personas que viven en climas más fríos. Vivir en elevaciones más altas, en donde la luz solar es más fuerte, también nos expone a más radiación.
- Tener lunares. Las personas que tienen muchos lunares o lunes atípicos denominados “nevos displásicos”, tienen mayores riesgos de padecer cáncer de piel. Estos lunares atípicos, que parecen irregulares y generalmente son más grandes que los lunares normales, tienen más probabilidades de convertirse en cancerosos.
- Tener lesiones cutáneas precancerosas. Tener lesiones en la piel conocidas como queratosis actínicas puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de piel. Generalmente, estos crecimientos precancerosos en la piel aparecen como manchas ásperas y escamosas que son de color marrón a rosa oscuro. Son más comunes en el rostro, la cabeza y las manos de las personas con piel clara que han sufrido daños por el sol.
- Tener antecedentes familiares o personales de cáncer de piel.
- Tener el sistema inmunitario debilitado.
- La exposición a ciertas sustancias.
¿Qué hacer para disminuir los riesgos de padecer cáncer de piel?
- Evitar el sol de mediodía.
- Usar protector solar todo el año.
- Vestir ropa de protección, incluyendo sombrero, gorra y lentes con protección contra los rayos UVA y UVB.
- No usar camas de broceado.
- Ser cuidadoso con los medicamentos fotosensibilizantes, como algunos medicamentos recetados y de venta libre comunes, incluidos antibióticos
- Vigila tu piel regularmente, y si detectas algo sospechoso acude con tu médico.
Si tiene interés en saber como se ven diferentes tipos de cáncer de piel, y no es aprensiva(o) o muy susceptible, le recomendamos visitar la Galería de imágenes sobre el cáncer de piel de la American Cáncer Society.
Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF
Fuentes:
CDC. (s.f.).
Información básica sobre el cáncer de piel.
Mayo Clinic. (s.f.).
Cáncer de piel.
Instituto Mexicano del Seguro Social. (20 de julio de 2024).
En verano, reforzar cuidados para reducir riesgos de cáncer de piel.
American Cancer Society. (s.f.).
Galería de imágenes sobre el cáncer de piel.


