Hace algunos días, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que la falta de acceso a fuentes de agua potable, el incorrecto manejo de residuos humanos y los limitados servicios adecuados para la higiene humana, se mantienen como factores disparadores de múltiples y serias enfermedades, entre las que destacan la diarrea, el cólera, la disentería, la hepatitis A, la fiebre tifoidea, los parásitos intestinales y la esquistosomiasis.
Las cifras al respecto son realmente alarmantes. Se estima que aproximadamente 2 mil 200 millones de personas no tienen acceso a servicios de agua potable (agua de fuentes ubicadas in situ, libre de contaminación y permanentemente disponible); 4 mil doscientos millones de personas no cuentan con servicios de saneamiento gestionados de manera segura (inodoros higiénicos cuyos desechos se traten y eliminen de manera correcta) y 3 mil millones carecen de instalaciones básicas (fuentes de agua potable protegida a menos de 30 minutos de su domicilio, acceso irrestricto a un inodoro o letrina mejorada no compartida con otros hogares, e instalaciones para lavarse las manos con agua y jabón en el hogar).
“El simple acceso a estos servicios no es suficiente. Si el agua no está limpia, no es segura para beber o está lejos, y si el acceso a los retretes no es seguro o está limitado, entonces no estamos cumpliendo con nuestra misión en favor de los niños del mundo. Los niños y sus familias de las comunidades pobres y rurales son los que corren mayor peligro de quedarse atrás. Los gobiernos deben invertir en sus comunidades si queremos superar estas divisiones económicas y geográficas además de hacer realidad este derecho humano esencial”. Kelly Ann Naylor, Directora Asociada de Agua, Saneamiento e Higiene de UNICEF.
La carencia de estos servicios sanitarios elementales, y que para millones de personas forman parte inadvertida de nuestra vida cotidiana, provoca que mueran anualmente 297 mil niños menores de 5 años, como consecuencia de la diarrea relacionada con la falta de agua, saneamiento e higiene.
El informe del Programa Conjunto de Monitoreo, Progress on drinking water, sanitation and hygiene: Special focus on inequalities, 2000-2017 (Progresos en materia de agua potable, saneamiento e higiene: Atención especial a las desigualdades, 2000-2017), muestra que aunque los logros son considerables, todavía son insuficientes.
Ampliando la visión de este gran pendiente sanitario, María Neira, Directora del Departamento de Salud Pública y Determinantes Ambientales y Sociales de la Salud de la OMS, comentó: “Los países deben duplicar sus esfuerzos en materia de saneamiento, agua potable e higiene, o no alcanzaremos el acceso universal para 2030, y seguiremos viviendo con enfermedades que deberían haber sido consignadas hace mucho tiempo a los libros de historia. Invertir en agua, saneamiento e higiene es rentable y bueno para la sociedad de muchas maneras. Es la base esencial de una buena salud”.


