Hay personas que generan información falsa intencionalmente, haciéndonos víctimas de la desinformación
Negar las noticias falsas no es suficiente, y los que nos dedicamos a la divulgación sobre temas de salud lo sabemos. Es impostergable recuperar la confianza erosionada por la desinformación y las teorías conspirativas, pero sin estigmatizar a quienes se dejan llevar por ellas.
Quienes creemos firmemente en el enorme valor de la ciencia y la medicina somos proclives a cometer el grave error de etiquetar a las personas que, guiadas por argumentos falaces, deciden no vacunar a sus hijos o no administrarles una farmacoterapia. No nos damos cuenta de que, si bien es cierto que estas decisiones pueden conducirlos a situaciones médicas de alto riesgo, las toman buscando protegerlos; algo que, desde la empatía, no podemos reprocharles.
El origen del movimiento antivacunas
Desde 1998, cuando la revista The Lancet publicó los resultados de una falsa investigación “científica” firmada por el ahora ex cirujano británico Andrew Wakefield, en la cual se aseguraba que la vacuna triple vírica propiciaba el autismo o la enterocolitis, la confianza en la inmunización sufrió un severo varapalo. Esto impulsó poderosamente el movimiento antivacunas y el declive en la credibilidad hacia las autoridades sanitarias y los laboratorios, lo que mermó las metas de vacunación globales y propició el rebrote de enfermedades prácticamente controladas.
Las mentiras se renuevan
A lo largo de estos 28 años han surgido, con intenciones aviesas y sin sustento científico, múltiples teorías que continúan sembrando dudas sobre la eficacia y seguridad de los medicamentos. Lamentablemente, estas posturas han sido alimentadas recientemente por figuras como Donald Trump y Robert F. Kennedy Jr., secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE. UU., entre otros líderes de opinión, cuyos argumentos son replicados exponencialmente debido a que tendemos a repetir noticias (sobre todo las escandalosas) sin verificarlas, ayudándoles inadvertidamente a construir credibilidad.
¿Qué tenemos que hacer?
La desinformación ha alcanzado niveles críticos. Mientras que algunos líderes utilizan la manipulación informativa para ganar adeptos, muchas familias creen en la información errónea debido al miedo. Para combatir eficazmente este ecosistema de bulos se necesita más empatía y menos etiquetas.
El ecosistema de salud depende de la confianza; por tanto, una relación profesional franca entre médicos y pacientes es más que importante: es esencial. Los pacientes necesitamos sentirnos escuchados. No somos irracionales, pero podemos confundirnos; darnos información clara, actual y sin sesgos es fundamental para recuperar la certidumbre. Tengamos siempre presente la frase de la periodista Rosa María Calaf: “Ser críticos con la información nos convierte en ciudadanos libres”.
Cinco recomendaciones básicas para verificar una noticia sospechosa:
- Identifica el estilo: Estas noticias suelen presentar titulares impactantes, exagerados, alarmantes y fuera de contexto.
- Consulta fuentes oficiales: Verifica la información en organismos sanitarios públicos nacionales e internacionales, asociaciones científicas y medios de probada ética.
- Comprueba el contexto: Los generadores de desinformación suelen utilizar imágenes tomadas de otros eventos no relacionados para dar credibilidad a sus argumentos.
- Usa herramientas de búsqueda: Al hacer clic derecho en cualquier foto publicada en línea, selecciona “buscar imagen en Google”; esto permite verificar el origen de la misma y corroborar si ya fue utilizada, dónde y para qué.
- Apóyate en verificadores: Utiliza recursos como FactCheck.org u otras organizaciones especializadas en la verificación de datos (fact-checking).
Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF
Fuentes
códigoF. (3 de enero de 2025).
Cobrará nuevos bríos la postura antivacunas en la presidencia de Donald Trump.
códigoF. (21 de junio de 2017).
¿Las vacunas causan Autismo? La ciencia contra el movimiento antivacunas.
códigoF. (6 de enero de 2025).
¿Quién está detrás de las noticias falsas… y por qué?
códigoF. (18 de diciembre de 2025).
La ciencia demuestra una vez más que no hay ninguna relación entre las vacunas y el autismo.
códigoF. (18 de marzo de 2020).
La pandemia del covid-19, un excelente caldo de cultivo para las noticias falsas.
Medscape. (10 de junio de 2026).
La confianza se está convirtiendo en el mejor tratamiento que tenemos.


