Solo previniendo, tratando, e implementando acciones inmediatas, permanentes e inclusivas para combatir la epidemia de obesidad, podremos reducir sus tasas de crecimiento, y mejorar la calidad y expectativa de vida de millones de personas.

En artículos previos hemos abordado el complejo y hasta el momento creciente problema del sobrepeso y la obesidad en el mundo, y los severos daños que esta enfermedad ocasiona en la salud, la sociedad y la economía, impulsando el desarrollo de enfermedades no transmisibles, como al menos 11 tipos de cáncer, diabetes y afecciones cardiovasculares, el incremento de las tasas de muerte prematura, la afectación de la salud mental, la persistencia de las etiquetas despectivas, la discriminación y el acoso, tener menos oportunidades para obtener un empleo y una remuneración dignos, y enfrentar barreras personales o sistémicas para alcanzar logros educativos.

Se estima que en el 2019, el impacto económico ocasionado por el sobrepeso y la obesidad en México fue de 26 mil millones de dólares (2.05 % del PIB), y se estima que para el 2060, está cifra se disparará a 160 mil millones de dólares (4.67% del PIB).

“Los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016 (Ensanut-MC 2016), mostraron que el 72.5% de los adultos, y más del 30% de los niños y adolescentes mexicanos, tienen actualmente sobrepeso u obesidad, además de que el 9.4% de los adultos fueron diagnosticados con diabetes tipo 2 antes de la encuesta”. códigoF.

En este contexto, les informamos la publicación de la cuarta edición del Global Obesity Atlas 2022, presentada el pasado Día Mundial de la Obesidad, elaborado por la  World Obesity Federation, y cuyos autores aseguran, entre otras cosas, que todas las naciones seguirán siendo afectadas por la obesidad, y todas verán crecer el número de adultos afectados por este problema durante la próxima década, impidiéndonos alcanzar en 2025 los objetivos específicos en este tema sanitario.

Sin embargo, la World Obesity Federation mantiene viva la esperanza, aduciendo que la creciente comprensión sobre la obesidad, y el impulso reciente para asegurar una acción coordinada, pueden impulsar a la humanidad a frenar esta pandemia.

“Desde 2019, World Obesity ha publicado un atlas anual sobre la obesidad en torno a diferentes temas, que complementa los datos recopilados en el Observatorio mundial de la obesidad de World Obesity. Estos Atlas han proporcionado proyecciones para la obesidad infantil y adulta, destacando cuán lejos están los países de alcanzar los objetivos globales de la OMS sobre obesidad”.

Entre otros datos, el documento ofrece proyecciones sobre la prevalencia de la obesidad y obesidad grave en hombres y mujeres para 2030, y revisa las proyecciones para niños para el mismo año, incluyendo estimaciones actuales de algunas de las consecuencias de la obesidad en la cantidad de años de vida perdidos por enfermedad y muerte prematura (años de vida ajustados por enfermedad, AVAD), información que idealmente debería detonar el diseño de políticas sociales audaces e inteligentes, y la implementación de acciones que consigan frenar el problema.

“La obesidad es una enfermedad crónica, recidivante y multifactorial, según la definición de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE). También es un factor de riesgo importante para otras enfermedades no transmisibles (ENT), como la diabetes, las enfermedades cardíacas y el cáncer, entre otras. La obesidad a menudo comienza temprano en la vida, y la obesidad infantil es ahora un problema de salud pública cada vez mayor en los LMIC, donde la prevención temprana es fundamental. La prevalencia de la obesidad está aumentando más rápido en las economías emergentes, donde prevalece la doble carga de la desnutrición”. Global Obesity Atlas 2022.

Además de informar sobre la prevalencia de la obesidad, el Atlas incluye una nueva Clasificación de preparación para la obesidad y las enfermedades no transmisibles (ENT), considerando las respuestas actuales de los sistemas de salud de los países a las ENT y el compromiso más amplio con la implementación de políticas de prevención, lo que permite vislumbrar lo bien o mal preparados que están los países para abordar el aumento de la obesidad y sus consecuencias.

La obesidad es una enfermedad compleja, recidivante, y multifactorial, relacionada con múltiples factores, entre los que podemos mencionar: la genética, el medio ambiente, los factores comerciales, el acceso a la atención médica y la salud mental.

La obesidad en México.

Datos duros sobre la obesidad.
  • Desde 1975, la obesidad prácticamente se ha triplicado en todo el mundo.
  • Como todas las enfermedades crónicas, la obesidad tiene una amplia gama de impulsores y determinantes.
  • La genética, la biología, el acceso a la atención médica, la salud mental, los factores socioculturales, la equidad, los alimentos ultraprocesados, la economía, los determinantes comerciales, y los ambientales, son las raíces de la obesidad.
  • En muchas sociedades, la obesidad es percibida como un fracaso personal y existe un reconocimiento limitado de la amplia gama de determinantes de la enfermedad.
  • Las personas que viven con obesidad pueden enfrentar el estigma y sufrir problemas de salud mental, pudiendo tener también un impacto en el logro educativo y las oportunidades de empleo, y transmitirse de generación en generación.
  • La obesidad, al igual que otras enfermedades, impacta el cuerpo y la mente de varias maneras, afectando el apetito, la saciedad, el metabolismo, la grasa corporal y el equilibrio hormonal, cambios que no siempre desaparecen con la pérdida de peso y pueden perdurar muchos años.
  • La obesidad requiere control y tratamiento, y las personas con obesidad necesitan acceso a una atención adecuada, profesionales sanitarios especializados y equipos multidisciplinares.
  • La obesidad es el segundo predictor principal después de la edad para desarrollar complicaciones y fallecer por COVID-19.
  • Para 2030 se prevé que 1 de cada 5 mujeres y 1 de cada 7 hombres vivirán con obesidad (IMC ≥30 kg/m2), lo que equivale a más de 1 mil millones de personas en todo el mundo.
  • La prevalencia mundial de la obesidad es mayor entre las mujeres que entre los hombres, lo que destaca la necesidad de políticas inclusivas basadas en la experiencia vivida.
  • La mayor cantidad de personas con obesidad ahora vive en países de ingresos bajos y medianos, donde continúa la doble carga de la desnutrición y los sistemas están severamente mal preparados y mal equipados para abordar eficazmente la obesidad y sus consecuencias.
  • A nivel mundial, más de 160 millones de años perdidos de vida saludable se debieron a un IMC alto en 2019, y es probable que la cifra sea aún mayor con cada año que pase. Esto es más del 20% de todos los años perdidos de vida saludable causados ​​por problemas de salud crónicos prevenibles.
  • La nueva clasificación de preparación para la obesidad y las ENT destaca que muchos de los países con la calificación más baja en preparación son de bajos y medianos ingresos, donde las tasas de obesidad están aumentando más rápido y la capacidad del sistema de salud es la más baja, lo que demuestra la necesidad de políticas de prevención sólidas, así como mejores políticas para los sistemas de salud.
  • Para cumplir con los objetivos globales, los países tienen el gran desafío de detener el aumento de la obesidad y reducir la obesidad en todos los grupos de edad. Es por ello que implementar acciones inmediatas, integrales y globales es esencial.
¿Cómo puede ayudar la industria alimentaria a combatir la epidemia de obesidad?
  • Disminuyendo el contenido de grasa, azúcar y sal en los alimentos procesados que comercializa.
  • Asegurando que las opciones saludables y nutritivas estén disponibles y sean accesibles para todos los consumidores.
  • Disminuyendo la comercialización de alimentos ricos en azúcar, sal y grasas, particularmente los alimentos, golosinas y bebidas dirigidas a los segmentos infantil y adolescente.
  • Asegurando la disponibilidad de opciones alimentarias saludables, y apoyando la práctica de actividades físicas periódicas en el lugar de trabajo.

La obesidad no se define simplemente por el índice de masa corporal (IMC), y existen mejores definiciones que incluyen una evaluación de mala salud debido a la mayor cantidad de grasa corporal. Sin embargo, dichas evaluaciones requieren sistemas de salud robustos y bien equipados que aborden la obesidad de manera sistemática, dificultando su correcta  implementación en muchos sistemas de salud, sobre todo en países de bajos y medianos ingresos.

Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF.

Fuentes:

World Obesity. (s.f.).
World Obesity Atlas 2022.

World Obesity. (marzo del 2022).
World Obesity Atlas 2022.

códigoF. (8 de noviembre del 2017).
Nueva evidencia sobre la relación entre el sobrepeso, la obesidad y el cáncer.

códigoF. (10 de junio del 2022).
Continúa en crecimiento el sobrepeso y obesidad de los mexicanos.